Weirdo made in Bolton

Weirdo made in Bolton

Enamórate de un regordito jedi mientras tu mirada pertenezca a un pecoso en el que poder perderse. Dos son compañía, tres son multitud.

¡Nuevo capítulo!

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EHEHEHEHHEHEHEHE QUE SI, QUE HE SUBIDO NUEVA INTRODUCCIÓN. SÍ, OTRA MÁS. AHÍ LA TENÉIS, QUE SÉ QUE OS MOLAN LAS COSAS ÑOÑAS Y BONITAS.

 

Gracias por leer amores, ya sabes. That's all. Ya no hay más weirdo, pero empieza 'An Easy Game To Play' ¿preparados?

 

Os quiero :-) xxx

 

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¿Lo mejor? Vosotras.

Vuelvo a estar aquí. La última vez que le doy a publicar en este metroblog. Suena triste, ¿a que sí? Lo sé. No sabéis cuantísimo me ha costado despedirme de todas estas líneas, más que nada porque empecé aquí. En esto.

 

Muchas de vosotras me habeis preguntado si este fic, en parte, tiene algo que ver con mi vida. Si me caracterizo con la protagonista de algún modo. Yo jamás os he sabido contestar, porque sinceramente, son cosas de las que prefiero no hablar, más que nada porque me estaría mintiendo a mi misma si dijera que he pasado por lo mismo que la protagonista.

 

Como no os importa mi vida, voy a lo importante. Este fic lo empecé yo la misma semana de empezar el verano del año pasado. Estaba cabreada, había recordado el año entero y no sé, decidí escribirlo por muy mal que lo hiciera. No había sido un año muy bueno y en parte, algunas frases que hay coladas por los capítulos sí que lo sentía verdaderamente, pero bueno, que no importa.

 

Después de darle muchas vueltas (mentira, lo subí el mismo día) decidí subirlo. Y ahora, míralo, que a cada comentario que me escribís automáticamente me sale una sonrisa.

 

Os he hecho llorar y sinceramente, es lo que más me gusta. Me explico, no por el hecho de saber que habéis llorado, sino porque he conseguido transmitir algo que en parte yo he sentido al escribirlo. Todas esas emociones que a través de un teclado de ordenador intenté pasaros por este metroblog, han valido la pena. Y sinceramente, hay tantos comentarios bonitos y dignos de enmarcar, que no podría destacar ninguno.

 

Gracias. Por todo. Me he dado cuenta que escribir es algo que verdaderamente me gusta y el hecho de saber que hay gente que le gusta lo que escribo es la mejor sensación que puede tener la escritora.

 

Gracias a @itsdreamingtime, Bea en serio, gracias. Por todo.

A mi otra Bea, @bea_noworries. Gracias <3

Gracias a @cute_weirdo, a @patrimcfly a @scarysound_, @mcflyer_pones, @RosalieTombar, @dearGianella_, @McFly_Floynter, @BrigitteCindy, @yolimcfly, @iratirxu97, @valerishsanchez, @cokiito, @nuriamcfly, @waalkinthesuun, @9luciagp, @surferbitch, @dowhatjoneswant, @McflyArrate, @lumoon33, @hyperinsomnia, @may_aweetstar @SmileLittleL, @galaxydefendeer, @pau_medi, @lety95astronaut, @lauramcflyjones @laufuckyeah @carmen_PJJF @sararodo y mis niñas @sandrii_kitty y @sarita_thmcfly. En serio, muchísimas gracias. Avisaros todos los viernes del nuevo capítulo es todo un honor :3

 

Este fic, ha tenido comentarios que son dignos de admirar con letra mayúscula. Me quedaría corta si tuviese que describir los de @Iree802, en serio, millones de gracias.

 

''Quédate con los buenos momentos, no pienses que se acaba, porque esta historia nunca se acabará, ha significado muchísimo para ambas. Y no te hubiera conocido sin ella, apesar de haber leído tu otro fic. Este ha sido demasiado, y no me arrepiento para nada de haberlo empezado a leer desde el primer capítulo.'' -@Lau_714

 

Gracias Laura. Tú y tus comentarios de lágrima floja, en serio millones de gracias. Believe in magic, I love you <3

 

¿Y qué decir de @JuliClauVero? ejem ejem ejem ejem.......... que son los mejores comentarios que he podido ajdfhsghfgsdfgsjdgfjs en serio jo, que muchisimas gracias mi niña que i love you so much <33333

 

@marina_chr ......................... hola hola Marina. Tú y tus intentos de robarme los capítulos los viernes. Que eso, que gracias también picha Junes love u <333

 

@gemma_noworries ehehehehhehe ya tu sabes. Gracias Gemma, por todo <33333333333333

 

Ah, y los comentarios de @XxAinohaxX comparándome con JK Rowling. HOLA, NUNCA ME HE SENTIDO TAN ALAGADA, BESIS. En serio, gracias love <3

 

¿Y sabeis? ¡Por tumblr también! Veasé @ClaireeRousse, que me hizo un montón de ilusión jo. Gracias amor, en serio <3333

 

¿Sabéis? Este fic no solo ha hecho que me de cuenta de lo ahfsdfsdfgsjd que sois, sino para conocer a gente imprescindible en mi vida, e incluso a mi mejor amiga.  HOLA ALICIA, HOLA ALICIA, HOLA ALICIA. En realidad es todo mentira, es una falsa que tenemos ella y yo de hacer que nos amamos. Es igual, en tal caso, que si no hubiera sido por esto, yo no la conocería tanto como lo hago ahora. Y quieras o no...hace que ame aún más el fic. Y quieras o no, te vas dando cuenta de lo importante que ha sido para mi empezar a escribir esto, pues ahora mismo no la tendría conmigo. Alicia, so pene i love yAJAJAJAJJAJAJAJAJJAJA que sí boba que te quiero <3

 

Y llega el plato fuerte. Hola Tena. Sí hamijos, también conocí a @ladytenus29 por el fic. Me acuerdo que incluso me sorprendí y se lo conté a alguien (no me acuerdo quien) porque me dijiste cosas super ajfgsdjgfjsd. En cualquier caso, que gracias. Gracias por meterte en este fic algún segundo de tu vida, gracias a eso ya no vas a tener otro segundo sin mi.  Forevah con GioTenusPoynter y esos momentos leyendo fic via phone. No te voy a decir que te quiero porque lo intuyes y lo sabes de sobra.

 

Comentarios de @crisoide, ajfdhsdfgsdgfsdgfsd CRISSSSSSSSSSSSSSSS JO, ¿A TI QUE TE DIGO? Olvidémonos de palabras, ya sabes lo que hay que hacer ¬¬ ehehehe *guiño guiño* <333333

 

@_PaulaJones gracias Paula. Por esos viernes al teléfono leyendo fic. Por ese Pepe y Eustaquio. Por esas risas. Por los momentos... Gracias tía, en serio, los momentazos que hemos vivido gracias a esto son insuperables. Te quierop <3

 

Hola @sirflayerlove ¬¬ *ceja ceja* ¿te acuerdas? tus amenazas eran siempre bien recibidas. Tú siempre has estado desde el principio y jo, me encanta. Gracias por todo perra  <333333

 

@Inmahypnotised ajfhsdfsdgfshdgfgsdjfgsdjfgsjd gracias. Simplemente gracias. Eres increíble. Te quieropppppppppppppppppppppp <3

 

Hola Jen... es tu turno. Escúchame, quiero que sepas que sin ti este fic no sería fic. Ni este, ni el otro. Simplemente porque siempre eras el primer comentario, el que más ilusión me hacía, el anónimo que siempre idolatraba. Cuando me di cuenta de que eras tú, fue como AJFHGSDJFGSJ ¡ERES TÚ LA ÍDOLA, NO YO! Fue muy lol. Quiero que sepáis que sin ella, no hubiera tenido las motivaciones suficientes para ponerme a escribir y subir cada viernes. Muchísimas gracias Jen, eres un puto amor y te repito, sin ti esto no hubiera sido ni la mitad.

 

Seguramente se me olviden nombres, los que nunca se han atrevido a comentar, los que no sé su twitter, los que se me olvidan y me dará coraje y le pediré perdón hasta que me duelan los dedos de escribirlo.  Pero gracias. Gracias a esto ahora tengo más confianza en coger un lápiz y escribir todo lo que siento, diariamente. Gracias a esto conseguí que me enviaran la solicitud del concurso de relatos de cocacola, pues no quería presentarme,  y gracias a esto, soy una de las finalistas. Gracias gracias y más gracias.

 

He de deciros, que el nuevo fic está subido. La introducción, algo es algo. Muchas me habéis dicho que os avisara (lo acabo de subir ahora) http://sharingtheview.metroblog.com/ pero yo digo, que quien quiera que le avise por twitter cada vez que suba, que me lo diga por comentario, que me ponga su twitter y quedarán avisadas :)))))))))

 

Pues eso, that's all. Me da pena terminar, pero esto es solo el principio, no os libraréis de mis letras tan facilmente jojojojojojo

 

No es un adiós, es un hasta pronto.

 

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'Magic, Flones, weirdo, Bolton, school, smile, cry, tears, ghost, love, friend...........goodbye'

Epílogo.

Siento haber subido tan tarde, esto debería de haber estado subido hace casi tres semanas, pero surgieron complicaciones. Iba a hacer epílogo corto, pero me han salido diez páginas de word. Malo para unos, bueno para otros, pero el fic se acaba aquí. Lo único que me faltan son los agradecimientos, prácticamente lo más importante, que intentaré subir antes de que me vaya a Londres. Un besazo muy fuerte y aquí tenéis, desde mi punto de vista, demasiado emotivo, me gustó escribirlo. Os adoro, no lo olvidéis.

 

 

25 de diciembre del 2011, Londres.

 

Acurrucaba el viento su mirada, haciendo de sus mejillas un mundo y de sus ojos una humilde carcajada. Las calles frías y los tejados blancos adornaban el paisaje familiar que estaban viviendo esos dos personajes con sonrisa filtrada.

 

Una criatura entre sus manos que sonreía fuerte y ansiosamente, como si el mundo se fuera a terminar mañana mismo y estas fueran las últimas bocanadas de aire fresco que iba a poder respirar.

 

Dos grandes manchas rojas le adornaban las mejillas, parecía ruborizado ante tanta mirada y sus manitas jugaban con las de una chica de pelo aparentemente moreno y una sonrisa vistosa que se acurrucaba entre alguien. Ese alguien era un chico a simple vista sencillo. De pelo rubio y esbelto, con unos ojos miel que rompen la mala fama de los ojos marrones. Mirada orgullosa y complacen sus ojos a su amada, que no aparta su mirada, tanto con la criatura, como con el chico que cariñosamente la abrazaba.

 

-Eres preciosa... -susurra la chica con lágrimas de emoción

 

La criatura comienza a llorar desconsoladamente entre sus brazos. Tal y como pueden, consiguen hacerla callar y ésta cae en un profundo sueño. Unidas quedan las seis manos entre sonrisas.

 

-¿Estás segura de que quieres hacer esto? -busca el chico los labios de la chica

-Estoy completamente segura de que es lo que quiero siempre y cuando tú estés a mi lado

 

Un dulce beso se presencia ante los ojos cerrados de la pequeña. Toda escena familiar se merece un buen decorado, dicho esto, comenzó a nevar.

 

-Jamás pensé que todo esto me iba a pasar... pero con el paso del tiempo, te das cuenta de que hasta lo más paranormal puede estar ocurriendo delante de tus narices.

 

Dijo el chico nostálgico seguido de un largo suspiro mirando al cielo.

 

-¿Sabes? -continuó la chica- no los conocí demasiado... no tuve el honor de seguir su historia, he sido un personaje bastante secundario en esta historia, por eso he dudado en coger a la criatura entre mis brazos... es una gran carga, pero confío en ti... confío en mi misma y sé que lo vamos a poder llevar como nadie lo sabe hacer.

 

Dicho esto, otro de sus arrumacos se presenciaron en la sala. Un destello en el cielo y copos de nieve en el poyete de la ventana. Rayos luz a una gran velocidad y un calor especial entre los tres. Es todo tan de cuento...

 

-Estoy seguro de que Marvin se va a llevar muy bien con ella -sonrió él

-¿Tú crees? yo creo que Marvin la confundirá con su hermana, tienen los mismos ojos.

-Los mismos ojos que el padre... -miró al cielo nostálgico y una lagrima recorrió su mejilla derecha

 

Las manos de su amada le calmaron, haciéndole pequeños masajes en la nuca y su cabello rubio. La pequeña comenzó a abrir los ojos y pudieron verificar, con una gran sonrisa y un bello recuerdo, que sus ojos eran obra de su padre. Exactamente los mismos ojos, con un brillo infantil que aún los hacían más especiales.

 

La puerta se abrió y entraron por ella dos chicos, uno más alto y robusto que el otro, pero hombres hechos y derechos al fin y al cabo. Quien los reconociera...

 

Entraron por aquella puerta se podría decir que incluso asustados, con los ojos abiertos como platos y sin dar crédito a lo que veían. Les duró poco, exaltados fueron corriendo a los brazos de la chica morena que sostenía entre sus brazos a la hermosa criatura.

 

Uno rubio, el menos alto, se arrodilló ante ella. La rodeó con su mirada y sus ojos agua marina comenzaron a humedecerse. Seguía sin dar crédito a lo que estaba viendo, intentó tocarla, pero sus manos le temblaban demasiado como para poder hacerlo.

 

El rubio de las primeras escenas se colocó detrás de él, dejando que la pequeña captara toda su atención en el rubio de la cinta rosada en su pelo, que aún seguía sin poder pronunciar palabra, ni si quiera un simple movimiento, la miraba y la miraba y con su mirada la desgastaba. Se quitó la cinta de su pelo y se la llevó a sus ojos, que comenzaron a echar lágrimas al ver que la pequeña le alzó la mano para poder tocarle.

 

La dulce chica morena extendió a la pequeña con toda la delicadeza del mundo a los brazos del chico. Le costó hacerse la idea de mantener entre sus brazos al bebé, pero finalmente consiguió hacerse con ella.

 

La tocaba el pelo, la miraba y no dejaba de mirar, le puso el dedo en su pequeña nariz y jugó con sus manos. La pequeña comenzó a reírse y todos los presentes se pusieron la mano en el corazón, pues era una escena bastante conmovedora digna de recordar.

 

 

-Doug... ¿y si te digo que es la primera vez en su vida que ríe? -consiguió decir casi en un hilo de voz el chico de las primeras escenas

El supuesto Doug echó la mirada al suelo y dos lágrimas quedaron plasmadas en el parqué. Después miró con deseo al techo, intentando traspasarlo con la mirada y mirar una de las nubes que adornaban el cielo.

 

-Van a estar muy orgullosos de ti -le pasó una mano por el hombro el otro chico, el alto y robusto que venía junto a él

 

Dejó a la criatura en los brazos de los que provenían después de haberla abrazado y observado una y otra vez. Se limpió las lágrimas que adornaban su rostro y seguido de ello se abrazó junto al otro chico rubio. Los sentimientos fluían entre sus cuerpos unidos.

 

-Sabía que podías hacerlo -le dijo Doug orgulloso

-Es como un regalo... no podía rechazarlo.

-¿Sabes que cuentas conmigo para todo, verdad?

-Lo sé Doug... gracias. La niña va a ser parte de nuestras vidas.

-Como lo fueron sus padres...

-Como lo siguen siendo -miraron los dos al techo

 

 

 

7 de septiembre del 2011, Londres

 

-¿Qué tenéis entre vuestras manos? -sonrió una chica alta y con lentes en sus ojos

 

Todas las manos levantadas dispuestas a responder.

 

-A ver, tú, Edward, ¿qué tienes escrito en tu papel? -señaló la misma chica

 

Edward sacó de sus manos un papel y leyó con todas sus ganas.

 

-'Get the train on my own'

 

La profesora sonrió.

 

-Genial. ¿Y tú? ¿Qué tienes escrito, Alice?

 

Alice se levantó de su sitio y con los ojos húmedos leyó.

 

-'Life is getting harder day by day'

-Muy bien, ¿y tú Jennifer?

-'Everyday seems to be the same'

-¿Y tú, Helen?

-'My mind is growing weak every step I take'

-¡Genial! Pues ahora dadle la vuelta al folio

 

Todos algo nerviosos por descubrir lo que había escrito, le dieron la vuelta al papel que mantenían entre sus dedos y leyeron al unísono.

 

-'But I'm not alone'

 

La profesora, que según una pegatina en su carpeta se llamaba Lucía, sonrió orgullosa y miró a la parte trasera de la clase, en la que una chica pelirroja de pelos cortos y ojos verdes, se aguantaba las lágrimas detrás de una carpeta de color azul.

 

-¿Cómo creéis que continúa la historia? -preguntó Lucía

 

Todos se escondían detrás de sus libros y estuches que estaban en los pupitres. Lucía no se sorprendió de la reacción de los chavales y sacó dos sobres con, al parecer, algo en su interior.

 

-Tengo la respuesta justo aquí -levantó las cartas y las mostró

 

 


'7 de diciembre del 2020, Londres'

 

-Tengo la respuesta justo aquí -levantó unas cartas

-¿Y qué pone? ¿Y qué pone? ¡Lee! -gritó el más nervioso de todos

 

Lucía sonrió y abrió las cartas lentamente, para poner a todos más nerviosos de lo que estaban. Una vez las consiguió abrir, se sentó encima de su mesa, donde todos pudieran verla y se aclaró la voz.

 

'Todo comienza una mañana de abril....'

 

 

 

'7 de marzo del 2025, Londres'

 

'Todo comienza una mañana de abril en la que el amor no pudo dejar que la naturaleza siguiera su ley de razón....'

 

La voz de la sabiduría, algo estropeada por el paso del tiempo, dejó de hablar. Todos esperaban una inmensa carta en la que explicara paso por paso, como consiguió llegar aquella hermosa criatura a la faz de la tierra, pero a cambio se encontraron con un juego de palabras que no superaba las tres líneas del papel.

 

-¿Ya está? -exclamó sorprendida una alumna

-Ya está. Eso es todo. -sonrió igualmente orgullosa la profesora, Lucía.

 

 

 

'7 de mayo del 2030'

 

-¿Y eso es todo? -gritó una

-Eso es todo... -consiguió decir a pesar de su mal estar la profesora, Lucía

-Pues vaya...

-Llevo bastantes años contando esta historia... y todos acabáis igual -se rió

 

Los chicos se quedaron atónitos y dejaron que la anciana siguiera con su historia.

 

-No sabéis apreciar las palabras... -se explicó- ¿por qué no leéis de nuevo la frase? venga, vamos a ello

 

Y sacó de nuevo la carta con las dos líneas escritas en ella.

 

-'Todo empezó una mañana de abril, en la que el amor no pudo dejar que la naturaleza siguiera su ley de razón'

 

Siguieron con la misma cara. Hasta que la chica de atrás, la rubia de pelos largos y mirada perdida a la que nadie hablaba. La rubia extraña de ojos de gato, azules como el cielo y siempre sin dirección. Perdidos. Como sus innumerables pecas por todo su cuerpo. Levantó la mano. La profesora sonrió y la dejó paso, ella se levantó y muerta de vergüenza comenzó a hablar.

 

-La naturaleza dice que si morimos, no volvemos a vivir. Que si amamos, lloramos. Que si nacemos, sufrimos. Que es ley de vida reír. Que es ley de vida llorar. Que es ley de vida soñar... La naturaleza es sabia, pero nadie sabe si de verdad tiene razón. Nadie sabe si es capaz de luchar contra algo tan simple como el amor o la amistad. Nadie sabe si siempre cumple sus leyes.

 

Se tapó las pecas de sus manos con las mangas de su chaqueta y agachó la mirada para que sus ojos azules hipnotizantes no se expusieran a la luz de clase.

 

-Esta historia se basa de una lucha por algo tan importante como una bonita historia de amor. Simplemente es una historia dentro de otra. Un amor paranormal que empezó en algo tan simple como es una clase, donde cualquiera de nosotros estamos sentados ahora mismo. Quien sabe si alguno de vosotros podréis decir a vuestros hijos en un futuro que habéis vivido la misma historia o parecida. No tiene porque ser de amor, si no de amistad, por ejemplo. Ellos jamás supieron que su historia sobrepasaría las leyes de la naturaleza. Eran personas normales y corrientes, como nosotros.

 

Lucía la pasó un brazo por sus hombros como pudo, el mal estar de la profesora era notable, este era su último año entre los pasillos del colegio. Quizá hubiera querido jubilarse antes, pero estaba deseando que llegase el día de poder darle clases a ella. A la rubia pecosa con ojos de gato.

 

-Quizá... no tengáis ni idea de porqué os cuento yo esto -continuó explicándose la exótica chica que seguía intentando ocultar su rostro bajo sus largos cabellos- quizá esta sea la primera vez que me miráis y me escucháis sin reíros de mi... y estoy muerta de vergüenza... -se aguantó las lágrimas

 

-Tranquila cariño, nadie lo hace. -sonrió Lucía

 

La chica apretó los dientes y levantó la mirada con toda su rabia hacia la clase. Superó sus miedos y con voz alta y clara, dijo lo que sentía.

 

-Mi madre superó todos sus miedos... Mi madre consiguió salir de aquí a pesar de sus malas experiencias... Mi madre murió junto al culpable de sus lágrimas cada mañana y no hay cosa que le guste más que eso... Mi madre me ha enseñado a luchar por lo que quiero a pesar de no haber tenido el privilegio de poder escuchar su voz... Mi madre superó las leyes de la naturaleza y se unió a lo paranormal, mi madre jamás supo que hoy su hija se iba a estar enfrentando a lo mismo que ella pasó diariamente...

 

Todas las miradas de la clase se estremecieron, no tenían ni la menor idea, que la protagonista de aquella historia tan famosa, ahora en todo el mundo, estaba delante de sus narices.

 

-Mi padre jamás se cansó de luchar. -continuó la rubia- mi padre jamás dejó de estar completamente enamorado. Mi padre jamás dejó que le pasara nada malo, aun no sabiendo nada de ella. Mi padre miraba al cielo y las estrellas más bonitas eran la mitad de preciosas que su amada. Mi padre persiguió un sueño y se encontró con otro, quizá hubiese sido un cantante famoso, pero ha sido un luchador nato. Mi padre está orgulloso de lo que ha hecho y a pesar de no haber tenido la oportunidad de admirar sus pecosos brazos, sé que me quiere y que jamás dejará de hacerlo.

 

Lucía se secó las lágrimas con las mangas de su chaqueta.

 

-Lucía... ya lo he dicho -la miró con todo su dolor

-Llevo diecisiete años queriendo hacer esto.

-Giovanna siempre me dijo que de pequeña, cuando me contaba esta historia, los ojos se me estremecían y brillaban más que nunca.

-Siempre te ha gustado escucharla... pero nunca supimos como te lo ibas a tomar

 

La chica suspiró y se miró sus pecas.

 

-¿Sabes? en parte... estoy orgullosa de mis padres

-Todo el mundo lo está, ellos también de ti. Y mucho. Como yo lo estaba de ellos.

-Gracias -dijo soltando tres lágrimas

-¿Por qué? no me las merezco

-Sin ti nada de esto hubiera sido posible... quizá a partir de hoy cambien conmigo

 

La chica miró a su clase, que esperaba atenta y en silencio una respuesta por su parte.

 

-Ve a casa, sé que lo necesitas

-Quiero recapacitar y pensar. No voy a dejar de llamar papá a Tom y mucho menos dejar de llamar mamá a Gio. No puedo, llevo diecisiete años haciéndolo.

-Ellos lo entenderán hagas lo que hagas, recuerda, tus padres, allá donde estén, han visto necesario que te quedaras con Tom y Giovanna por motivos que desconozco, pero que serán los más bonitos del mundo y me jugaría mi vida por ello. Han sido unos padres magníficos y lo seguirán siendo, porque tienen una hija tan preciosa y perfecta como tú.

 

La rubia exótica se llevó las manos a los ojos y se limpió las lágrimas. En ese momento las puertas de la clase fueron abiertas por Lucía, que la invitaba a salir.

 

-Gracias...

-Sal, tus tíos te está esperando

 

Asintió y salió por la puerta. Sin despedirse de sus compañeros, que aún seguían sin dar crédito a lo que estaban viviendo.

 

La chica salió corriendo con lágrimas en sus ojos y lo vio. Allí estaba esperándola, igual de bajito que siempre con unos ojos aguamarina iguales de impactantes, con sus pelos revueltos y una barba que dejaba ver alguna que otra canita en ella. El tiempo no perdona.

 

-¡tío Dougie! -exclamó la joven

-Hola preciosa -la abrazó con todas sus fuerzas

-¿Qué haces aquí? ¡Qué sorpresa!

-Ya ves, ¿por qué no iba a recoger del instituto a mi sobrina preferida?

 

Se dieron un efusivo abrazo y las lágrimas de la chica no pasaron desapercibidas.

 

-Eh, ¿Qué ocurre?

-Se lo he contado...

-¿Ya lo saben?

-Lucía me dijo que era lo mejor... todos lo deben de saber.

-¿Y cómo se lo han tomado?

-No lo sé...

-¿Y tú estás bien?

-No sé como se tomarán eso de tener una fantasma en clase... pero por lo demás... bien. Quejarse es de débiles, no sirve de nada.

 

Se volvió a repetir el mismo abrazo efusivo que su tío la dio. Se metieron en su coche y se dirigieron rumbo al horizonte. A algún sitio en el que poder estar tranquilos los dos. Solos. Tío, sobrina, sobrina, tío. Como la relación que desde un primer momento tuvieron, como aquella primera sonrisa que el rubio la consiguió sacar cuando apenas era un bebé. Por todo lo que ha significado en esta historia, por todo lo que ayudó a su madre, por todo lo que significó para su padre... Una de las personas más importantes de su vida, se le quedaba demasiado corto para definir lo que su tío Doug era para ella.

 

 

 

7 de julio del 2040

 

-Y por último y no por ello menos importante se lo quiero dedicar a una persona súper importante para mi... Desgraciadamente, ya no está entre nosotros, pero solo tengo palabras de agradecimiento para ella y sé que ahora mismo me está escuchando. Lucía, gracias.

 

La joven recogía su premio de literatura. Se despidió del gran público con un saludo de mano y bajó las escaleras con cuidado. En ese momento, miró la portada del libro...

 

'Not Alone'

 

Y en ese momento, una imagen surgió en su cabeza. Era ella. Entre los brazos de su madre, entre los brazos de su padre. Rodeada de pecas y cicatrices. Entre unos brazos que jamás la tocaron. Entre unas personas que jamás la abrazaron. Pero allí estaba. Firme y serena sin soltar lágrima entre sus padres, que se miraban orgullosos de la criatura que habían creado sin saber porqué. Una niña que salió de la nada, un granito de amor en una nube que dio fruto a la más preciosa de todas las criaturas. Era ella. Rodeada de las personas que jamás la pudieron tocar, pero siempre la vieron crecer.

 

Danny: Es preciosa, ¿eh?

Tú: Es la cosa más bonita que ha pisado este mundo...

Danny: Claro, se parece a la madre.

 

-¿Eh? ¿Qué ha pasado? -exclamó la chica dando vueltas por su asiento

 

Tú: ¿Cariño?

Danny: ¿Estás ahí?

 

-¿Qué esta pasando? ¿Quién anda ahí? no tiene gracia... -se asustó

 

Tú: Shhh... cariño, somos nosotros

Danny: ¿nos puedes escuchar?

 

-No os entiendo... ¿Qué queréis de mi? ¿Quiénes sois y porqué me tocáis?

 

Danny: Espérate que siempre he querido hacer esto -susurró a su amada

 

Él camuflado en su espíritu, se acercó a su hija. Aprovechando su invisibilidad se pegó a su oído y con voz imitadora dijo...

 

Danny: Yo...soy...tu padre

: ¡Danny! -le pegó

 

Éste se empezó a descojonar en medio de la sala.

 

Tú: ¿Cómo puedes hacer eso en un momento como éste?

Danny: Anda vamos, no te enfades... no es la primera vez que intentamos hablar con ella

Tú: Sí ya pero...

Danny: Anda vámonos, se nos acaba el tiempo de hoy

 

Ella se despidió de su hija con un beso en el cabello, que como es obvio, la pequeña ni se enteró.

 

Desaparecieron como polvo entre el aire. Ya no quedaba rastro de ellos.

 

-Enhorabuena por el premio, cariño -la abrazó Tom

-Gracias, papá

-Has estado genial -le dijo Giovanna

-Nada hubiera sido posible sin vuestro apoyo...

 

Abrazo familiar.

 

-¿Sabéis? -exclamó la chica- hoy me he levantado con ganas de hacer feliz a papá

-¿Ah, si? ¿Y eso? -sonrió Tom

-Quiero encender la tele, que las espadas láseres nos iluminen y ver cuatrocientas veces seguidas toda la saga de Star Wars.

 

Tom abrió los ojos como platos.

 

-¡¿En serio?! -se puso feliz como una perdiz

-No hay nada que me haga más feliz que eso.

 

Y se abrazó a su padre con dos lágrimas en los ojos. La joven era feliz, demasiado feliz. Porque, ¿Quién ha dicho que un espíritu no pueda vivir entre nosotros? pues ese espíritu tiene pecas. Miles de ellas. Ojos azules. Las mismas cicatrices de guerra que su madre. La misma voz que su padre. La misma valentía que sus padres juntos. Nadie lo sabía, pero ese espíritu era solo una de las razones de que lo paranormal gana a la ciencia, pues ésta dice que nadie es perfecto. Y lo que la ciencia no sabe es que en realidad, todo el mundo lo somos. A nuestra manera, pero lo somos. Jamás lo olvides.


''Lo paranormal es un camino fuera de lo común, algo exterior, algo pequeño, algo inhabitado... ¿Quién no ha querido entrar en él? Seamos sinceros, nadie. Ni siquiera yo, ni siquiera ellos... Pero el destino es libre y nosotros no lo podemos elegir, por eso estoy aquí. Sin ellos a mi lado... ''

-Laia Jones, la hija paranormal.

 


''Lo que tú no sabes es que desde el primer momento que pusiste un pie en la tierra nosotros te hemos estado cuidando con nuestros brazos fantasmas... lo que tú no sabes es que seguimos aquí más felices que nunca por verte sonreír. Lo que jamás nadie sabrá es lo felices que somos unidos, viendo como lo más importante de nuestra vida ha dejado de ser esa cadena a la que estamos unidos, cuando te vimos por primera vez. Y estés donde estés, vayas donde vayas, seguiremos aquí. Viéndote crecer. Esperando que llegue el día en el que la naturaleza nos deje abrazarte. Y nos complace pensar que después de casi 45 años seguimos aquí. Atrapados. Juntos. Hasta que el infinito nos separe...''

-Danny Jones y ______(tn)

Capítulo 40: Terminemos con un para siempre.

Sí. Es el final... La semana que viene tendréis epílogo y agradecimientos. Me lo tenía que currar, no he dejado de llorar escribiendo esto... No me pienso enrollar, pues la semana que viene os pienso hacer una cosa. Sí, a tí. A la que lees esto todos los viernes. Tú que estás pegada al ordenador leyendo mis líneas, lo que empezó con un simple desahogo de mi vida. Se ha convertido en esto... Hoy te voy a dar las gracias, pero no van a tener comparación con las de la próxima semana. Así que aquí tenéis el último capítulo. Con el que he llorado mares. Nada de esto hubiera pasado si no hubiera sido por vosotras. Así que si por mi fuera os daría las gracias una por una en persona, iría con galletas y globos, así como dato. Que eso, que aquí tenéis. La semana que viene vuelvo a estar por este metroblog por última vez... no me podía despedir tan facilmente... Os quiero.

 

 

Que insignificantes somos... La última mota de polvo del mueble de la esquina se nos queda bastante corta.

Pero lo que más me preocupa es la felicidad, que aún no he aprendido su verdadera definición después de todos estos años aprendiendo a caminar.

Llegué a la conclusión de que nací para ser vencida. Que no he tenido el valor suficiente para pensar que si ya he aprendido a caminar, aprendamos a correr. Que si ya he aprendido a nadar, aprendamos a volar. Yo dejé que algo tan absurdo como es el amor me cortara las alas, por eso ahora mismo no puedo sentir las cosas que ahora mismo tú estás sintiendo. Tenemos diferentes horizontes, pero te puedo asegurar, sin equivocarme, que ahora mismo el mío es el horizonte al que más amo en este mundo dividido. Y que si todo esto es una pesadilla, por muy extraño que parezca, no quiero que se acabe.

 

Danny: Se me está rompiendo el alma ahora mismo, te lo juro...

Tú: No mires, Danny...

 

Se metió entre tus brazos, estaba temblando y muerto en pena. ¿Adivináis? Hoy todo el mundo se está despidiendo de vosotros por última vez.

 

El negro abundaba entre todas aquellas almas en vida que ahí abajo distinguíais.  Sus mejillas eran charcos de lágrimas, la angustia se palpaba incluso desde la nube más alta donde estabais sentados viéndolo todo. Era bastante surrealista todo lo que teníais que digerir, presentes en vuestro propio funeral, cogidos de la mano ahora más fuerte que nunca... pero sin vida.

 

Tú: Lucía se acaba de desmayar...

Danny: Ahora no mires tú... -te tapó los ojos y te besó la frente

Tú: Jamás dejaré de preguntarme porqué... -te acomodaste entre sus brazos

Danny: Estábamos destinados, eso no lo elegimos nosotros...

 

Suspiraste. Largo suspiro, quizás demasiado exagerado. Las lágrimas te estaban pudiendo, los besos tranquilizantes en tu cabeza de Danny no eran suficientes para saciar toda la pena acumulada. Se acababa, sin adiós ni despedida.

 

Los llantos allí abajo no acabaron, todo estaba húmedo y angustioso. La imagen era demasiado para vosotros, decidisteis cambiar la vista y ver lo bonito que era todo desde allí arriba.

 

Danny: Ven...

Tú: ¿A dónde?

Danny: Coge mi mano

 

Te cogiste a sus manos frías y completamente pecosas y te dejaste llevar, a dónde parte de tu vida te estaba llevando de la mano. Te sentías segura y cada nube saltada era un dulce camino recorrido.

 

Tú: ¿A dónde vamos?

Danny: Agárrate fuerte.

 

En ese momento saltasteis al vacío, la nube quedó deshabitada, pues vuestros pies ya no estaban en ella. Sentías el aire en la cara, como se metía lentamente por tus orejas y tuviste que cerrar los ojos para que no te molestara. Te diste cuenta de que aún seguías cogida de su mano, y fueron pocos los minutos en los que estuvisteis sin suelo bajo vuestros pies, pero fue increíble.

 

Tú: No lo vuelvas a hacer más.

Danny: Es una pasada, yo lo aprendí el otro día.

Tú: ¡Nos hemos tirado desde nuestra nube hasta el suelo y no he notado el golpe!

Danny: Ventajas de ser así...

Tú: Pues estate atento...

 

Diste dos o tres pasos hacia atrás. Cogiste carrerilla y comenzaste a correr con todas tus ganas. ¿Delante de ti? Un árbol. Árbol que atravesaste por arte de magia ante la atenta mirada de Danny.


Danny: Principiante... -bufó

Tú: Cállate idiota, no me cortes la motivación

 

Fuiste corriendo hacia él para pegarle un cate, pero los esfuerzos fueron absurdos. Era como tocar polvo, como humo entre la atmósfera, invisible.

 

Tú: Juegas con ventaja

Danny: Aún no has aprendido a tocar cosas

Tú: ¿Se puede?

Danny: Al principio cuesta, pero luego sí

Tú: Pues enséñame

Danny: ¿A qué? ¿A tocar?

Tú: No idiota, a mear ¿pues a qué va a ser?

 

Él se rió. Sonrió de medio lado y sin quererlo, le pudiste leer el pensamiento.

 

Tú: ¡Danny quita esa imagen de la cabeza ahora mismo!

Danny: Me has dicho que te enseñe a tocar, ¿no?

Tú: Pero para pegarte, no para... para... -te empezaste a reír

Danny: Soy tonto, se me ha olvidado enseñar a eso

Tú: Juegas con ventaja de nuevo, tú puedes tocar y yo no, ¿no?

 

Volvió a repetirse la misma imagen en su cabeza, pero al contrario.

 

Danny: Ahí lo vas cogiendo...

Tú: Danny tío, eres un guarro

Danny: Dos palabras....

 

Se acercó a tus labios y los acarició con la punta se sus dedos. Abrió un poco los labios y notaste su aliento en tu pecho.

 

Danny: Sexo fantasma

 

Saliste de entre sus brazos rápidamente. ¿Un fantasma también podía.....? Esto va a estar divertido.

 

Tú: Ponte serio

Danny: Lo estoy

Tú: ¿Seguro?

Danny: No

Tú: Tonto

Danny: ¿Quieres acercarte, verdad?

Tú: Deja de leerme la mente....

 

Pues sí, lo único que querías era estar con ellos. Ausente, pero estar. Querías gritarle con todas tus fuerzas a Lucía que allí donde estás, la estabas protegiendo, aunque no te escuchara. Decirle a Tom lo mucho que lo sientes, poder sentir su calor por última vez... Darle las gracias a Dougie... poder llorar por última vez entre sus brazos, despedirte de él como se merece, aconsejarle en todo lo que pudieras, explicarle que la vida solo está hecha de inconvenientes, pero que la felicidad está donde menos te lo esperas, o si no que te lo dijeran a ti. Pero sobre todo decirle a todos y cada uno de los presentes lo mucho que los querías.

 

Corristeis, te sentaste en la espalda de Danny y dejaste que te llevara medio volando cual escena de Crepúsculo.

 

Tú: Hola señor Cullen -le besaste la mejilla mientras corría

Danny: Yo no muerdo

Tú: Que desilusión...

Danny: Pero por ti aprendo

 

Se llevó otro de tus besos en la mejilla mientras corría.

 

Llegasteis a donde estaban todos. Danny te bajó de su espalda y no reaccionaste. De pequeña lo habrías dado todo por poder ser invisible, o al menos por unos minutos, pero ahora que lo eres y aún más insignificante que cualquier conjuro mágico de invisibilidad, te das cuenta de que no es tan divertido como parece.

 

Un escalofrío te recorrió el cuerpo cuando Danny puso una de sus manos en tus caderas para tranquilizarte. Estaba frío y te asustaste, pues nada en este asqueroso mundo rodeada de nubes podría tocar tu minúsculo cuerpo. Todos menos Danny, que agachaba la cabeza para no percatarse de aquello que teníamos delante.

 

Dos cajas grandes, mejor llamadas ataúdes, eran el centro de atención de todos los presentes. Estaban unidas, solo les diferenciaba la fecha de nacimiento y los nombres. La fecha de la defunción era exactamente la misma.

 

Tú: No me lo puedo creer...

Danny: ¿Qué ocurre?

Tú: Morí el mismo día que tú...

Danny: Escasas horas después

 

Te quedaste paralizada sin saber que decir. Notabas como el viento te era indiferente y que solo notabas la mano de Danny pegada a tus caderas. ¿Por qué ha tenido que pasar todo esto? ¿Por qué estabas destinada a morir a los pies de su cama? Jamás pudiste llegar a pensar que el destino te jugara las cartas de esta manera, pero vuelves a insistir en que la felicidad es algo que crees que aun está por llegar. Si no te ha servido en el otro mundo, ¿por qué no iba a funcionar en éste?

 

Te acercaste a Lucía rápidamente, la veías llorando en los brazos de David. Su rostro estaba completamente tapado con unas gafas de sol enormes. Aquellas que le tiraste sin querer una mañana al suelo.


Tú: Lucía... para, por favor. Estoy aquí...

 

Danny se te acercó, no paraba de repetir lo absurdo que era, pero sus palabras eran invisibles para ti en ese momento, al igual que vosotros para todos aquellos presentes sin parar de llorar.

 

Tú: Estoy aquí, no me he ido, jamás lo haré... al menos no de ti...-agachaste la cabeza y te armaste de valor para seguir hablando a pesar de su ignorancia- quiero decirte que has sido la persona más imprescindible de mi vida. Que cada mañana contigo era una carga de energía y de fuerza para seguir soportándolo todo... Te he querido más que a nadie en este mundo, para mí has sido más que mi madre... has sido no solo mi mano derecha, si no todo mi cuerpo y mi ser... Una madre es algo de lo que jamás supe su significado, hasta que te conocí a ti.

 

Danny te dejó de tocar para darse la vuelta y poder echar sus lágrimas tranquilo. Estaba emocionado. Demasiado. Pero aun no te ganaba en lágrimas en las mejillas.

 

Tú: Allá donde esté, allá donde vaya, cualquier movimiento, cualquiera palabra será gracias a ti. Si no fuera por ti ahora mismo... ahora mismo no hubiera tenido las fuerzas de seguir viviendo tanto tiempo. He crecido contigo, me has enseñado a caminar y a ponerme las alas, pero nunca supe echar a volar... Perdóname. Créeme que no lo hacía con mala intención, que me arrepiento de cada palabra inadecuada, de cada brazo levantado, amenazas, lo que sea. Me arrepiento de no haberte tratado como la madre, amiga, hermana, brazo derecho que tú has sido para mi.

 

Lucía se retiró de donde estaban todos, había roto a llorar más de lo previsto y David la tuvo que alejar del lugar. En ningún momento se habían cruzado vuestras miradas, ignoró cada movimiento, cada lágrima y cada palabra que dijiste. No existías. Esto te lo había confirmado aún más de lo previsto.

 

Echaste la mirada atrás, le viste apartado respetando tu intimidad, con dos lagrimones en sus ojos, bastante emocionado.

 

Corriste hacia él. Le abrazaste todo lo que pudiste y lloraste aún más en su hombro. Él lo hacía contigo.

 

Danny: Tranquila... ella sabe de sobra todo lo que ha sido para ti.

Tú: No Danny... no lo sabes, he sido muy desagradecida y eso no lo puede negar nadie.

Danny: Yo si lo sé... me pasaba las tardes con ella.

Tú: ¿Y qué te decía?

Danny: Estaba muy orgullosa de ti...

 

No consiguió decir nada más. Te apretó contra su cuerpo y volvisteis a llorar juntos mientras os abrazabais. Acariciabas las pecas de su nuca, todas mojadas por lágrimas.

 

Danny: Allá donde vayamos... donde nos depare el destino... la protegeremos.

Tú: Porque se lo merece... más que ninguna otra persona en este mundo.

 

Abrazo. Cálido abrazo.

 

Tú: Hoy es el día, ¿verdad? -interrumpiste el cariñoso abrazo

Danny: Sí, creo que tienes que saber la explicación de todo esto

Tú: Necesito saber porqué estoy aquí...

Danny: Pero yo no soy quien para decírtelo

Tú: ¿Y entonces quién?

Danny: Alguien mucho mejor que yo...

 

Te llevó de nuevo en su espalda, llegasteis hasta un inmenso césped mojado. Os tumbasteis sobre él sin notar el frío en vuestras espaldas.

 

Él tendió un sobre. En él, innumerables cartas. Cada una con distinto tipo de grosor en el folio, muy arrugadas, debían de ser antiquísimas. Todas coincidían en el mismo tipo de escritura. Algunas letras se volvían ilegibles, la tinta después del tiempo había desaparecido. Pero aún así, crees que lo ibas a poder leer.

 

Tú: ¿Y esto?

Danny: Empieza

Tú: No me va a dar tiempo a leer todo est....

Danny: Shh -tapó tus labios con su dedo índice y lo terminó con un dulce beso- tenemos todo el tiempo del mundo.

 

Sonreíste y le devolviste el pico con timidez. Te llevaste las manos a la frente y limpiaste el sudor que corría levemente por ella. ¿Leer? Vamos a ello.

 

'Cuando el destino es cruel con nuestros insignificantes cuerpos, huimos a llorar en la esquina más apartada. Cuando las cosas van redondas, nos subimos a la cuesta más alta para ver lo pequeño que se ve el mundo, pero cuando nos ocurre lo más inesperado, cerramos fuertemente los ojos. Hasta que un día te das cuenta de que lo único que ha pasado es que la gran torre en la que estábamos subidos en todo lo alto, se ha derrumbado.

Tú tocaste la nube con la punta de tus dedos, comenzó a llover y te resguardaste en la esquina equivocada. Estuviste feliz por estar segura allí donde estabas, olvidándote de la nube deshecha, sin acordarte de tu verdadera razón de sonrisa, como aquella nube lo era para ti.

Cuando paró el diluvio y un sol resplandeciente deslumbraba tus pequeños ojos miel, la viste. Volviste a ver a la misma nube, aquella con la que habías pasado tan buenos recuerdos, aquella de la que te habías caído millones de veces y estabas segura de que volverías a hacerlo. Lo que tú no sabías es que esa nube se ha ido dañando con el paso del tiempo... El destino es cruel, por eso él huyó a su esquina y se encontró con el vacío. La soledad fue su mejor amiga durante un tiempo y jamás pensó que volvería a tenerte entre sus brazos de algodón. ¿Qué pasó? Que empezó a escalar peldaños para sentirse feliz. Poco a poco consiguió reunir todos sus cachitos destrozados a causa de la fuerte lluvia, hasta que consiguió volver a ser la que desde un principio fue. Y caíste rendida ante semejanza belleza, aquella que alumbraba tus mañanas diariamente. La misma que se apoderó de tu pequeño corazón, que aunque en la ignorancia y el anonimato, aún seguías amando.

Como todo ciclo, volvió a su principio, la nube volvió a destrozarse en pedacitos, esta vez mucho más pequeños. Simplemente había una pequeña diferencia entre el transcurso anterior y el de ahora nuevo: te ataste sin querer una pequeña cuerda que hacía que en cada pedacito en que la nube se destrozaba, tu cuerpo se fuera haciendo más y más pequeño.... Incluso llegando a poder hacer que tú también desaparecieras...

Hoy la nube solo es una gota de agua en un inmenso mar. Ya no hay rastro de ella. Pero aun así, la gota de agua estaba feliz... Y tú tienes que saber la razón de ello más que nadie en este mundo tan diferente. Mira a tu alrededor y busca a tu gota de agua, ¿qué ves?

Exacto... lo ves a él''

 

 

Dejaste caer la nota al suelo mojado por la lluvia. Mirabas un punto fijo sin horizonte, escuchaste su voz y notaste su mano en tu hombro, preocupado.

 

Te limpiaste con delicadeza las dos lágrimas que invadían tus ojos, notaste como tu mano no paraba de temblar y el frío se apoderaba de tu cuerpo sin vida. Pero reaccionaste como mejor lo pudiste hacer...

 

Tú: Ven... -susurraste y te diste la vuelta

 

Ahora que lo tenías frente a frente solo se te ocurría hacer una cosa... Besarlo. Cogiste sus dos mejillas con la máxima delicadeza entre tus manos temblorosas, acercaste con cierta brusquedad tus labios a los suyos y comenzaste a hacer lo único para lo que habías nacido, morir besándolo.

 

Besándolo como si no hubiera mañana. Ignorando que teníais toda una vida por delante para demostrar vuestro amor. Llorando entre sus mejillas, juntando sentimientos en cuatro labios unidos que jamás dejaran de despegarse.

 

Danny: Me ha pillado de sorpresa... -acarició tus labios

Tú: Calla y sigue....

 

Desgastasteis vuestros labios a pesar de la lluvia que caía, nunca llegaste a saber lo bonito que resultaba ser un beso bajo la lluvia. Y tenía que ser ahora una vez muerta...

 

Un rallo calló sobre el césped. Millones de hojas del árbol que os resguardaba un poco más de la fuerte tormenta comenzaron a caer por encima de vosotros.

 

Danny: Ya voy, ya voy... -dijo apartándose de tus labios

Tú: Danny, ¿con quién hablas?

Danny: Es ella...

Tú: ¿Quién ella?

Danny: La persona que quiere que sigas leyendo

 

Te sacó otra carta. Casi del mismo tamaño que la anterior, mojada debido al agua que caía, pero legible a la misma vez.

 

Tú: ¿Otra?

Danny: Ella manda -miró al alto cielo

 

No se te venía una ligera idea a la cabeza de quien podría ser el o la causante de todas estas cartas que a base de metáforas, juntaban todos los cachitos de tu vida en un perfecto orden.

 

Te humedeciste los labios, dispuesta a leer esta vez en voz alta. Para que Danny escuchara todo esto, para que se diera cuenta de que sea quien sea la que lo haya escrito, tenía toda la razón del mundo. La soga a la que estabas agarrada ha hecho que fallezcas en los pies de su cama cuando él dio sus últimos pestañeos antes de morir.

 

 

''No había día en el que no pensaras en él, no había momento en el que no te pintaras una simple peca en alguna parte de tu cuerpo. Estabas obsesionada, porque dudo que supieras el significado de enamorarse con esa escasa edad, aunque muchos de tus intentos para convencerme de que sí lo estabas me hacían verdaderamente pensar si el amor llegó precoz a las puertas de tu casa.

Cada día me levantaba temprano solo para verte coger dos trenzas mientras cantabas pensando en él. El momento en el que llegabas a casa para contármelo todo, el momento en el que él también me lo contaba y coincidíais en terminar vuestra explicación o anécdota del día con un 'le quiero' o 'la quiero'.

Nunca tuve la más mínima duda de que algo de esto acabaría pasando y he vuelto a ganar. Estaba completamente segura de que lo vuestro no era un 'hasta que la muerte nos separe' esta historia no podía acabar como cualquier historia de amor de calle. Las malas lenguas me dijeron que esto era imposible, pero el hecho de que tú estés leyendo esta humilde carta en este momento me hace tener que corregirles.

Míralo, mírate... Solo quiero que acabéis esto como mejor sabéis hacer. He puesto la mano en el fuego porque esto ocurriera y nada me haría más feliz que ver uno de vuestros besos allá donde estoy. O estemos... ''

Cálidos eran tus labios, pues no pudiste leer la última palabra de la carta que ya le estabas besando. La rabia te pudo y tiraste la carta al suelo, como la anterior. Tus dos manos se quedaron libres y fueron a parar en sus mejillas, junto con las suyas por encima. Notabas su calor dentro de tu cuerpo, juntasteis dos lágrimas que cayeron por vuestros rostros mojados. Abriste un poco los ojos y le viste llorar. Dejaste que tu propio instinto se apoderara de ti y te tiraste encima de su cuerpo.

 

Sus dos manos agarraban tu nuca, separasteis vuestros labios y una sonrisa entre lágrimas salió disparada cual flechas de Cupido. Todo era demasiado bonito, rozaba la perfección.

 

Tú: No te noto tanto como lo hacía cuando respiraba...

Danny: Yo tampoco, pero me puedo acostumbrar a esto

Tú: Multiplica mis ganas de besarte por las que te quiero... aunque no lo notes quizá te hagas una idea.

Danny: Si multiplico todas esas veces por un ocho tumbado quizá llegues a la mitad de lo que quiero que notes tú.

 

Y de nuevo el árbol se movió tanto que vuestros cabellos se quedaron completamente repleto de hojas mojadas. Otro rayo calló en el césped, las nubes oscurecieron y la tormenta se fue volviendo cada vez más fuerte. Casi tanto como tú por las mañanas cuando lo veías sonreír.

 

Fuerza, admiración, adoración, felicidad, seguridad, amistad... amor. Ganas de pasar el resto de tu vida entre sus brazos.


Danny: ¿Te haces ya una ligera idea de todo?

Tú: Más o menos... pero necesito seguir leyendo

Danny: Espera... -sacó una pequeña caja de su bolsillo derecho

Tú: ¡Ala, Danny pero si eso es....!

Danny: Shhh... -se volvió a repetir la acción de su dedo en tus labios

 

Al ver que por poco comenzaste a llorar haciéndote la ligera idea de quien era el autor o autora de esas cartas, Danny te limpió los ojos húmedos con el dedo índice. Evitando así que te resultara imposible seguir leyendo...

 

''Sería bastante cruel que te deseara un destino como este una persona como yo, pero cualquiera que te haya hecho esto no encontraba otra opción, y aunque ahora te resulte extraño, no te exaltes, no pienses en negativo, no hundas la tormenta más de lo que está... Simplemente no abras los ojos y sigue soñando, aunque lo que estés viviendo no sea un sueño, aunque todo lo que pase está pasando de verdad, pero quizá la experiencia o quizá la sabiduría me hacen aconsejarte de que pienses que un día te levantarás de la cama asustada, recordando la pesadilla que has tenido. Así te resultará todo más ameno... La carga que hay que soportar quizá baje de peso. ''

 

: Dame otra, por favor... -te limpiaste las lágrimas con la manga de su chaqueta

Danny: ¿Ésta?

Tú: Por ejemplo...

Danny: Creo que es la última

Tú: ¿Ya?

Danny: Sí, las demás creo que no tienen nada que ver con esto.

 

Y comenzaste a leer de nuevo.

 

''Lo vi... desde la misma perspectiva que tú estás viendo todo ahora mismo. Vi como llorabas, estaba a tu lado cuando tu suelo se hizo mar de lágrimas, pero no te percataste de ello. Creo que ahora sientes lo que yo sentía al verte sufrir y no poder hacer nada para solucionarlo, no porque no quisiera, si no porque no podía...

Me lo llevé entre mis brazos antes de que cualquiera se lo llevase antes, estuve pendiente de vosotros dos hasta que por fin, os veo juntos en este extraño y complicado mundo negro.

Solo quiero que sepas que incluso en el momento en el que él se debatía en la angustiosa batalla entre la vida y muerte, él no paraba de preguntar por ti. Jamás me llegué a creer lo que me decías a la hora de la comida sobre lo que él era para ti. Jamás me llegué a creer todos tus 'le quiero más que a nadie', pero incluso los más sabios se equivocan, así que rectifico. Habéis nacido enamoraros. El destino jamás se equivoca... y el corazón nunca miente.

 

Paraste de leer para mirarle. Estaba comiéndose de nuevo sus uñas, esperando sin prisas y sin hacer ruido a que terminaras de leer. El beso le pilló por sorpresa, pero fue bien recibido.

 

Tú: Danny, no se lo creía...

Danny: ¿El qué?

Tú: Que te quería... más que a nadie en este mundo

 

Un último beso que zanjara estas bellas y hermosas palabras y continuaste leyendo.

 

''Me he encargado de que todo vaya genial allí abajo. Me las he apañado como he podido para que los del otro mundo estuvieran completamente informados de todo lo que había pasado. No, aún no he inventado la varita mágica que haga una línea para pasar de un mundo a otro, pero, si he podido hacer que tengáis el final que verdaderamente se merece vuestra historia, ¿por qué no voy a poder hacer que todo el mundo sepa de ella? Algún día, será recordada en todo el mundo, se las enseñarán a los adolescentes del siglo siguiente y todos cantarán 'Not Alone' acordándose de vosotros. Pero tranquilos, alguien ha encontrado la letra de esa canción y sabe perfectamente lo que hacer con ella.

Dicho esto, creo que he terminado de dar mis explicaciones. Voy a volver a vigilar a los gatos de la tercera nube, cuando estés preparada para volver a reencontrarte conmigo, solo tienes que gritar mi nombre.

Me despediría con un te quiero. Pero antes he de hacerte la idea de todo lo que has demostrado ser durante este tiempo...

Cariño, mírate en los ojos azules de tu media vida. Cierra fuertemente los ojos y visualiza a una niña convertida en mujer. En una mujer sabia, fuerte, inteligente, madura, con carácter, humilde, maravillosa, que sabe lo que quiere, que dice lo que piensa, que ha dicho 'basta' de la manera más bonita del mundo... enamorada.

Y ahora sí, sobra decir que te quiero...''

 

Dejaste la carta caer...

 

Te levantaste y viste que Danny había desaparecido. Aún podías olerlo, lo notabas cerca de ti, pero tus ojos eran incapaz de visualizarle.

 

Algo te cogió de la cintura, agarrándote fuerte de las manos a la vez e hizo que al instante dejaras de estar en el mismo sitio en el que estás. Transportándote hasta un lugar bastante conocido por vosotros dos...

 

Tú: Danny, aparece

Danny: No, aún no...

Tú: Es que no veo nada

Danny: Ahí está la gracia, te estoy tapando los ojos

 

Sonreíste de medio lado. Al instante, tus ojos volvieron a estar libres. Les costó volver a entrar en trance, pues era demasiado increíble que estuvierais ahí de nuevo... Juntos.

 

Tú: ¡Danny no me lo puedo creer esto es....!

Danny: Grita su nombre

Tú: ¿Qué?

Danny: Vamos, grita su nombre -volvió a insistir

Tú: Danny no estoy preparada

Danny: Escúchame, confía en mi -colocó sus manos en tus hombros y te miró fijamente

 

Cogiste aire y agachaste la mirada. ¿Estabas realmente preparada? No, pero pasara lo que pasara, estabas junto a él. Y quieras o no, eso te hace sentir segura. Más que eso.

 

Dispuesta a gritar el nombre de la persona autora de las cartas, le cogiste las manos a Danny. Faltaron segundos para derrumbarte del nerviosismo, pero los dedos índices del pecoso masajeando los tuyos unidos eran una buena medicina.

 

Tú: A... Abu... Abuela... ¿estás ahí?

 

Lágrimas disparadas. Un Danny más tranquilizador que nunca y... un viento que resoplaba con fuerza, como empujándote hacia él.

 

Danny: Es ella...

 

Sonrió. Miró por todas las partes de la clase en la que estabais. ¿Se me olvidó comentarlo? Danny te había llevado al mismo sitio donde ese pequeño 7 comenzó... aquella esquina peculiar en la que nunca habías estado y por eso Danny no te encontró a la primera. Aquella esquina en la que dos enanos recién salidos del pañal, decidieran ser novios. Dulces y adorables novios.

 

: Abuela... ¿eres tú?

 

La fuerza del viento incrementó. Vuestros cabellos se encresparon. La ventana abierta de la clase comenzó a moverse, estaba abierta. Los cristales empañados hacían bajos ruidos que percibíais debido al silencio que se hizo al realizar esa frase.

 

Algo empezó a ser legible en los cristales empañados de las ventanas.

 

''Bésala''

 

Os mirasteis. Y las manos de Danny se posaron en tus mejillas para pegarte a sus labios. El tiempo se detenía cada vez que esto pasaba. Magia.

 

''Hazlo Danny... tú puedes''

 

Volvió a ser legible en el cristal esa frase. ¿Qué pasaba? Danny volvió a sacar la misma caja que había sacado minutos atrás. Se mordió las uñas y acarició el pelo.

 

Estaba nervioso, pero empezó a hablar...

 

Danny: Iba a decirte lo importante que resultas ser en mi vida... pero ya la he perdido. Iba a decirte que te necesito para seguir respirando... pero ya no respiro. Iba a declararme con muchos te quiero, con un trozo de papel en el que pusiera un 'para siempre'... pero el tiempo ha escrito ese papel antes que yo. Iba a sacar una caja con un 'hasta que la muerte nos separe'... pero ni la muerte ha podido separarnos. Ya no me queda nada más que hacer, porque tengo todo lo que quería para poder seguir sonriendo... una eternidad a tu lado.

 

El mismo viento volvió a soplar aun más fuerte. Un corazón con un 'estoy orgullosa de vosotros' se reflejó en el cristal. Danny se arrodilló y abrió esa misma caja. Pero, para tu sorpresa, no había anillo valioso en su interior. No había ningún tipo de joya, objeto valioso, ni nada por el estilo... solo había aire.

 

Danny: Antes de morir me propuse intentar que te casaras conmigo... Cuando era pequeño y supe lo que eso significaba no dejaba de pensar en ti. Ahora que soy más mayor pienso que he perdido toda mi vida en intentarlo, porque esa cuerda invisible que nos une es mucho más fuerte que cualquier anillo. Así que dime...

 

Cerró la caja.

 

Danny: ¿Quieres pasar la eternidad junto a mi?

 

Un sello, un movimiento, un motivo para caer entre sus brazos, ser feliz de la manera más absurda, enamorarte, darte cuenta de lo insignificante que es el mundo, llorar, volver a llorar, cerrar los ojos, ver un mundo mejor, ser diferente, pensar diferente, esperar que el mundo baje a por nosotros, ocultar el regalo más preciado que tenemos entre nuestros brazos, seguir viendo la vida sin depender de nadie, besar la cuerda que nos une, nacer para morir, morir para querer.

 

Caes sobre sus brazos y unos acordes comienzan a sonar... Lo sabes, lo intuyes, lo palpas, lo sientes... es ‘Not Alone'... salida de la nada, como viento soplando en la arena, movimientos frágiles, sonido silencioso... caes. Y los ojos nos impiden que nos veamos.

Descendemos de sol a sombra en menos de dos segundos. Pasamos de calor a frío en apenas tres milésimas, se nos acabó el tiempo. Hay que decir adiós.

 

Me agarras fuertemente la mano, una tormenta rompe los cristales en pedacitos, las nubes se caen a pedazos. La que fuera la nuestra ahora mismo estaba delante de nuestras narices. Quedamos completamente boca arriba en el frío suelo de aquella esquina de la clase donde empezó todo. No consigues moverte, pero él saca fuerzas y con la mano libre te tuerce la cabeza para que le mires.

 

El tiempo fantasma se agota, habéis decidido morir juntos antes que a vivir separados. La tierra cae y el mismo túnel negro de hace incontable el tiempo, vuelve hacia vosotros.

 

Vuestras manos hacen fuerzas las unas contra las otras. Una de las ráfagas de viento consigue traer una nota y dejarla justo en medio de nuestros cuerpos desvanecidos. Se abre por arte de magia y Danny la sujeta entre sus manos temblorosas.

 

Estaba escrita medio en garabatos, una de color rosa y otra color azul. Una letra de una chica de infantil y un chico del mismo. Pero a pesar de las diferencias, el mensaje resultaba ser el mismo...

 

‘'Quiero estar toda mi vida agarrada de tu mano para contarte las manchitas, así podría dibujar a los muñecos con una gran sonrisa feliz''


‘'No te voy a dejar nunca jamás... Me iré al cielo contigo de la mano y podré decirte millones de veces lo guapa que estás entre las nubes''


‘'Te quiero...''


‘'Para siempre...''

¡Cumple de Danny Jones!

Hola hola mis amores :3 ¿Qué tal?


Pues aquí estoy, con una entrada completamente ajena al fic, que por cierto, prepararse para el próximo capítulo. Estoy llorando lo más grande escribiéndolo.


Bueno a ver, a lo que iba. Como todas sabeis, el cumpleaños de nuestro pecas es el próximo 12 de marzo, ¿si? y siempre pienso 'tengo que hacer algo, tengo que hacer algo....' pues nada, aquí estoy, intentando hacer algo.


¿Me ayudais? Necesito que me envieis a mi correo cualquier cosa que se os ocurra para su cumple. O bien una foto con el típico cartel de 'happy birthday' o bien un vídeo felicitándolo, o una foto de él con vuestro twitter en un lado y una frase. ¡Cualquier cosa que se os ocurra!


Me vale cualquier cosa, en serio. El caso es que me tengais algo, que colaboreis con el vídeo aunque sea un poquitín. ¿Os apetece? :)


Pues bien, a los interesados y que tengais dudas ¡A TWITTER! O bien a mi, @BubbleNatalie a @ladytenus29 o a @AliceJedwaard.


El correo es


natgalaxydefender@gmail.com


La fecha límite a poder ser 4 o 5 días antes de su cumple. Quien quiera participar, que me lo diga por comentario para que sepa más o menos cuantas personas van a participar ¿vale?


PUES MUCHISISISISIISISISISIISISISMAS GRACIAS! Nos vemos con un poco de suerte el viernes :3

Capítulo 39: Pero ese final, ¿se puede cambiar?

Capítulo corto, lo sé. Pero esta semana no he podido escribir mucho y no sabeis cuanto lo siento. Vuelvo a decir que si no entendeis lo más mínimo, comentario, mención o lo que sea. Babel siempre dispuesta. He aqui el capítulo treinta y nueve, uno menos para el final.

 

 

 

¿Y qué si la vida nos depara un destino cruel y amargo? ¿Y qué si lo único que puedo ver es un oscuro túnel con imágenes nostálgicas a mi alrededor? ¿Y qué? ¿Y qué pasaría si nada de esto hubiera pasado? Porque nos alimentamos de sueños, nos hidratamos con amor y nos defendemos con una sonrisa. Somos insignificantes, una mota de polvo en el túnel negro, la última letra de nuestra canción preferida, esa letra que no se pronuncia, esa lágrima que nunca sale... Somos lo último que queremos ser, aunque a veces nos cueste pensar en que nos queremos convertir verdaderamente. Y por eso hoy es un día especial, porque yo sin darme cuenta he declarado sentencia. Porque mi alma ha dicho ‘hasta aquí hemos llegado' porque mi mente se ha cansado, porque mi cuerpo me lo ha jugado... Pero yo esta noche voy a dejar de ver las cosas desde ahí abajo.

 

 

POV TOM.

 

Yo: Dougie, ¿dónde estás? -le llamé por teléfono

Dougie: Llegando, Harry ha tenido un problema con su coche...

Yo: Genial, tan oportuno como siempre

Dougie: Tranquilízate, todo va a salir bien

Yo: No estés tan seguro...

Dougie: Sinceramente... yo tampoco estoy seguro

 

Se oyó un suspiro largo y tendido sobre la atmósfera. No pude soportarlo más y colgué el teléfono. Todo era asquerosamente malo. Cuando todo parecía estar bien....

 

**: ¿Qué cojones ha pasado? -vi a una mujer entrar rápidamente por la puerta del hospital

 

Aquella mujer estaba completamente alarmada, su llanto se hundió entre sus gritos de angustia y al parecer se agarraba a las rodillas de uno de los médicos que estaba por allí.

 

Me acerqué, no me puedo estar quieto cuando alguien se encuentra en esas condiciones y hoy no iba a ser menos. Esa mujer tenía el pelo largo, algo grasiento y llevaba una de esas gafas que tanto me gustan. Sí, las negras grandes que en algún futuro sé que llevaré.

 

Yo: Tranquilícese, se lo ruego -intenté ayudarla

 

Aquella chica me miró. Al parecer el pelo no la dejó visualizar mucho mi rostro lo cual hizo que quizás no me diferenciara del todo bien.

 

Doctor: Lucía, hemos hecho todo lo que hemos podido...

 

Lucía. Se llamaba Lucía. Nombre extranjero, muy bonito por cierto, nunca lo había escuchado. El doctor la levantó del suelo y ante mis ojos atónitos que los observaban la besó. Era un beso dulce, quizás a modo de tranquilizante, pero un beso que supo como calmar a la tal Lucía.

 

Yo: Lo... lo siento mucho -miré a Lucía

 

Se apartó el pelo de la cara y ahora sí que me diferenció. Chilló mi nombre y aun comenzó a llorar más, sus mejillas apestaban a lágrimas y sus ojos eran ríos en su cauce más alto.

 

Lucía: ¡Tom! -exclamó

Yo: ¿Me conoce?

Lucía: Claro, Tom

 

Esbozó una pequeña sonrisa, quizás no era de las más sinceras, pero sus labios se colocaron en la misma posición de ello.

 

Yo: ¿Eres fan?

 

Sabía que no debía de preguntarle eso en el estado en el que se encontraba, pero era bobo y estúpido, qué se le va a hacer...

 

Lucía: Sí pero... no es eso exactamente

Yo: Tranquila, respira. -le aconsejé al ver que se quedaba sin aire de sus llantos

Lucía: Soy la... la madre de ___(tn)

 

Mi reacción fue demasiado evidente. Era imposible que esa chica tan apuesta y joven fuera la madre de ella. Me quedé anonadado con la mandíbula desencajada y los ojos fuera de su órbita. Imposible, completamente imposible.

 

Doctor: Quizás no deberías de haber dicho eso, Lucía

Lucía: Bueno sí, perdón... soy como... -se quedó pensando- como su madre adoptiva

Doctor: Una historia muy larga -ayudó su novio

 

Solo me salió un simple ‘wow' y la conversación dio por finalizada para mí. No me salían las palabras.

 

Doctor: Venga vamos a casa, Lucía... -la abrazó

Yo: No... un momento, por favor

Doctor: ¿Qué ocurre?

Yo: Yo soy... yo soy el novio de ___(tn)

 

Ahora las mandíbulas de aquellos dos personajes se habían unido con la mía. Pensé que ___(tn) le había comentado a ‘'su madre'' de su relación con Tom Fletcher. Perdón, suena demasiado arrogante, pero no me salen las palabras en estos momentos.

 

Lucía: Con que era verdad... -lloró aun más

Doctor: Increíble...

Lucía: Y ya no está... -se dio por vencida y cayó al suelo- ya no está para poder pedirla perdón por no creerla...

Yo: ¿Qué?

 

Me miraron. El doctor se abalanzó sobre aquella Lucía tirada en el suelo y consiguió levantarla mientras la abrazaba. La chica estaba verdaderamente destrozada, pero por sus palabras sabía que yo iba a estar así dentro de unos instantes.

 

Lucía: Que ya no está, Tom...

Yo: ¿Qué?

Lucía: Se ha ido...

 

Y salió corriendo. Me pilló desprevenido y ya veía su melena al viento alejarse de mí sin que me pudiera dar una explicación.

 

Doctor: Entra adentro, por favor... -me pidió y se despidió de mi con un golpecito en el hombro

 

Se fue corriendo, ahora veía una bata tirada en el camino. La misma que el doctor se acababa de quitar para liberarse y así poder correr más. Poder alcanzar a su amada destrozada, esquivar los obstáculos que la separaban de ella. Poderla ver una sonrisa después de todo esto... pero misión imposible.

 

Dougie: ¡Tom! -chilló desde la otra esquina

 

Mis rodillas cayeron al suelo.

 

Dougie: Eh, Tom, ¡levanta! ¿Qué ocurre?

Yo: Se ha ido...

 

Miraba un punto fijo sin dirección, sin poder digerir todo lo que tenía que morder ahora.

 

Harry: ¡No! -dio un golpe a lo primero que vio

Yo: Se ha ido...

Dougie: No puede ser...

Yo: No me he podido despedir...

Dougie: Imposible...

Harry: ¡No! ¡No joder no!

 

La actitud de Harry nos sorprendió, empezó a descolocar todo lo que veía, los árboles dejaron de tener ramas para quedar en la mano de nuestro batería.

 

Dougie: ¡Tranquilo, Harry! -le paró con una lágrima en los ojos, quizá dos

Harry: Se me ha ido, joder... se me ha ido -se tiró al suelo vencido

 

Y rompió a llorar. El césped que adornaba la entrada del hospital quedó completamente inundado por las lágrimas y nada podía romper el incómodo silencio que palpaba la atmósfera.

 

Dougie: Vamos a entrar, por favor...

Yo: No...

Dougie: ¡Por favor, Tom! ¡Es Danny! ¡Nos necesita!

Yo: No...

Dougie: ¡Tom!

Harry: A la mierda todo... -volvió a arrancar lo primero que vio

 

Se levantó y entró enfurecido. Salió como disparado, sabiendo solamente que alguien se había ido, quizás estaba equivocado y se esperaba que la ida fuera de uno de sus mejores amigos. Pero no lo era... no era el alma de Danny el que ya no estaba entre nosotros...

 

 

POV NORMAL.

 

Dame tu mano y soñemos juntos que nos abrazamos. Acaríciame y hagamos un océano de lágrimas. Tiremos a la deriva todos nuestros sueños rotos y pensemos en un mundo mejor, aquel en el que no estamos acostumbrados a estar, aquel en el que contigo de por vida me quiero quedar.

 

Tú: Dejadme en paz... no quiero...

 

Solo veía aquel túnel oscuro. Aquel que llevaba viendo una noche entera, el mismo del que no salía, pero en el que me encontraba demasiado a gusto.

 

Tú: ¡Danny! ¿Dónde está? ¿Qué habéis hecho con él?

**: Estoy aquí...

 

Tus mejillas se sintieron acompañadas por unos fríos dedos. Palpaste unos labios que se te acercaron a cada paso adelante que realizabas en el fúnebre pasadizo en el que estabas metida. Pero con él.

 

Tú: Estate quieto, viene alguien

**: Dame tu mano

Tú: Si hombre, con gente delante

**: No nos ven, mi vida

Tú: Estate quieto y no digas tonterías -le repetiste

 

En ese momento alguien entró en la sala. Le podías distinguir perfectamente, a pesar de estar metida en ese túnel sabías levantar la vista y mirar atrás, donde las demás personas se encontraban.

 

**: ¿Dónde cojones está? -chilló el chaval

Danny: Harry... -balbuceó él

Tú: ¡Pero si es el marica! ¿Qué hace aquí de nuevo?

 

Fuiste a por él. Te sorprendió que Danny no te siguiera, pues la última vez te demostraron que son muy amigos.

 

Tú: ¡Harooooooooldo!

 

Te ignoró. Parecía que ni se había inmutado, que estaba ajeno a tus gritos y tus intentos de llamarle la atención. Permanecía inquieto dando vueltas por la sala, gritando nuestros nombres.

 

Harry: ¿Danny? ¿Dónde estás, Danny? -gritaba desesperado

 

Miraste a Danny, te esperabas una reacción, el grito de 'estoy aquí' y un abrazo de los que solo ellos sabían darse. Pero permanecía quieto allí donde estaba, sentado con las piernas en cruz y comiéndose las uñas.

 

Tú: ¡Harry! -gritaste- ¡Harry estamos aquí!

Harry: ¡Un médico! ¡Un médico por favor, un médico! -comenzó a llorar al pie de la camilla

Tú: Harry nada de médicos, ¡estamos aquí! ¡hemos salido!

 

De repente oíste la voz de Danny, apagada, marchitada, ardiendo de frío...

 

Danny: ___(tn), no hemos salido...

Tú: ¿Qué?

 

Volviste a correr hacia Harry. Lloraba al pie de la cama, tapándose la cara con sus manos entre llantos angustiosos que te erizaban la piel por completo.

 

Danny: Eh, pequeña

 

Miraste hacia atrás y lo viste tal y como lo habías dejado. Con ese flequillo largo sin afán de dejar ver sus ojos. Mirada tenue y firme. Se comía las uñas como si fuera lo último que iba a hacer en su vida, la poca luz que había en aquel túnel en el que estábamos metidos, hacía que el pecoso llegara a dar miedo. Le miraste atentamente, con tus ojos humedecidos y algo nerviosa por lo que pueda decir.

 

Danny: No lo intentes...

Tú: ¿Intentar qué?

Danny: Llamar su atención

Tú: ¿Por qué? ¡Nos está llamando!

Danny: Ya lo sé, yo también lo oigo...

Tú: ¿Y por qué no haces nada?

Danny: Porque es absurdo...

Tú: ¿Hablar?

Danny: No, que nos escuche...

Tú: ¿Es sordo?

Danny: No, tú eres muda

Tú: Ya claro, y tú tienes poderes y tres piernas

Danny: Tengo tres piernas, una más grande que las otras

Tú: Oh, Danny ¡guarro!

 

Fue el momento en el que le intentaste pegar, pero desapareció. Fue ponerle una mano encima y él ya no estaba allí.

 

Tú: Danny, ¡no tiene gracia! -dijiste asustada

Danny: ¿Ves?

 

Oíste su voz, pero no viste su rostro. Lo notabas sin verlo, con todos los sentidos menos con el de la vista, era mágico.

 

Danny: Te lo dije

Tú: ¡¿Sabes desaparecer?!

Danny:

Tú: ¡Magia!

Danny: No, todo lo contrario...

Tú: No, los magos desaparecen

 

Él echó a reír. Le escuchabas perfectamente a pesar de no poder verlo.

 

Tú: ¿De qué te ríes so pecoso?

Danny: Es que me recuerda muchísimo a esas conversaciones absurdas que teníamos cuando éramos pequeños.

 

Te sonrojaste, agachaste la cabeza y te reíste por lo bajo. Recordabas todo lo vivido como si fuera ayer y esa sentimiento al saber que él también sentía lo mismo era una maravillosa felicidad interna.

 

Tú: Te acuerdas de todo... -sonreíste de medio lado intentando buscarle

Danny: Absolutamente. De cada palabra, de cada gesto, de cada mirada... de todo

Tú: Tus ojos brillaban cada mañana...

Danny: Tu sonrisa al verme me encandilaba...

Tú: Tus pecas se sonrojaban cuando te cogía de la mano...

Danny y tú: Y me sentía la persona más feliz del mundo cuando me besabas -dijisteis los dos a la misma vez

 

De repente su cuerpo apareció por sorpresa, justo delante del tuyo, como por arte de magia. Te asustaste, no te lo esperabas. Se acercó a tu cuerpo y te acarició suavemente, tu rostro era controlado por sus grandes manos repletas de pecas, vuestras narices, como siempre, pegadas entre ellas. Solo faltó un segundo para estar completamente pegados y ese segundo se esfumó cual polvos mágicos al momento. Es que todo tenía la misma definición, es que no había otra palabra que no fuera esa, la magia.

 

Te mordía el labio inferior cariñosamente, tus dedos se perdían por su pelo y el tiempo pasaba lento, maravillosamente lento.

 

Tú: Danny... -le pasaste un dedo por sus labios para separarlos de los tuyos- estamos muertos, ¿verdad?

 

Acepto amenazas. Gracias por leer y como siempre, manitas, que ahora más que nunca las necesito. Sus idolatro <3

Capítulo 38: Sabemos que todo tiene un final


'Hola hola! Nuevo capítulo. Siento haceros esto, ya sabreis porqué... solo os pido que si teneis alguna duda sobre algo, lo más mínimo, me lo preguntéis ya sea vía twitter, vía tuenti (pedírmelo si tal), vía comentario o vía lo que sea. Lo que querais, es que si no los siguientes capítulos vais a costar entenderlos. Y adelantaros que el nuevo fic ya está en proceso (sisisisisiis que pesada soy, lo sé) que será subido en cuanto acabe este y que espero que os guste tanto como a mi escribirlo. (Qué típico, lo sé) Ya no me enrollo más, aquí teneis el capítulo de hoy:

 

 

And she kept walking...

And walking......

And walking...........

And walking................

And walking 'till the very end...

 

 

POV TOM.

Camino lento y con confianza en mi mismo, nunca había rebosado tanta. Los pasos son eternos, cada centímetro que me muevo es un kilómetro sin ella. No sé si estoy seguro, pero quizás ella tenga la culpa de que me haya dado cuenta de a quien pertenezco verdaderamente en esta vida. Voy completamente solo, no necesito a nadie más. He llegado un punto en el que es mejor que esté así. Sin ella. Soy demasiado bueno para obligarla a hacer nada que no quiera, soy demasiado bueno como para arrebatarle la cosa más importante a mi mejor amigo. No soy capaz, llamadme tonto, estúpido, idiota, lo que queráis, pero el egoísmo no es lo mío y gracias a ello me he dado cuenta que nunca debí entrometerme. Nunca debí aparecer en esta historia, porque desde un principio supe que no iba a llegar a nada.

 

Yo: ¿Sí? -respondí al móvil

**: ¿Tom? ¿Tom Fletcher? -apareció una voz ahogada detrás del teléfono

Yo: Sí, soy yo, ¿qué sucede?

 

Y sin saberlo ni quererlo, se cortó la llamada. Aquella extraña llamada de un número privado, al que no pude volver a llamar, como era evidente. Seguramente sería una fan, su voz era realmente angustiosa y transmitía cierta exaltación con solo oírla. Pues eso, una fan.

 

Seguí mi camino, sin atender mucho a la última llamada recibida. El sol se escondía detrás de los edificios, estaba anocheciendo. Corría cierto soplo del viento de verano, pero siempre he sido muy friolero y en ese momento llevaba una chaqueta sobre mis hombros y el frío me era indiferente.

 

Por fin pude ver el edificio que ansiaba, por el que me he recorrido medio Londres y por el que espero que haya merecido la pena venir. Pues no era yo el que andaba, sino mi corazón hambriento.

 

Toqué a la puerta, sin pensármelo, casi no me había preparado las frases que tenía que decir, ni como actuar, ni siquiera como sonreír. Iba a ser todo demasiado improvisado, la mayor parte del tiempo me la iba a pasar nervioso y castañeando como un tonto, pero esa noche había soñado con ella. Necesitaba intentar que no hubiera nadie que me abriera los ojos en ese momento.

 

**: ¿Si? -su voz

Yo: Soy Tom -respondí con dulzura

**: ¡Tom! -abrió la puerta de inmediato

 

Y allí estaba. Sus ojos marrones, encandilaban. Su sonrisa siempre presente, incluso en los malos momentos, cuando todo el mundo agachaba la cabeza indeciso, triste, agobiado, ella esbozaba una sonrisa para hacer que nadie lo estuviera. Era como mágico, nunca he visto a nadie igual. Su melena rizada le tapaba los hombros, a pesar de su fuerte enfermedad, había conseguido levantar cabeza y eso aún la hacía más especial de lo que ya de por sí era.

 

Yo: He venido a verte  -sonreí

Giovanna: Eres un amor, pasa.

 

Puse un pie dentro, me di cuenta de que aquella casa estaba vacía, no había resto de sus hermanos, pues aun vivía con ellos.

 

Giovanna: ¿Quieres tomar algo? -me ofreció

Yo: No gracias, solo venía a preguntar si estabas mejor.

 

Ella esbozó otra de sus sonrisas, la más bonita de todas las existentes.

 

Giovanna: Afortunadamente, estoy como nueva. Nunca pensé que iba a salir de esto, ¡y mírame! estoy eufórica por volver a hacer las mismas cosas que antes.

 

Desprendía naturalidad, su mirada era un mundo irreversible y su fuerza de voluntad era digna de admirar.

 

Yo: No sabes cuanto me alegro

Giovanna: Sinceramente... -se sentó a mi lado- no hubiera sido igual si no hubieras estado ahí desde el primer momento, creo que debería de darte las gracias más de una vez

Yo: Oh, no en serio, no digas eso.

Giovanna: Era como si... -puso una de sus frías manos en mi rodilla- como si cada vez que aparecieras por esa puerta la habitación dejara de ser blanca y se llenara de un verde esperanza que no hacían más que regalarme buenas vibraciones.

 

Me puse frente a ella, iba a ser yo el que se tenía que declarar esta tarde, contarle mi error al estar con la persona inadecuada, con una chica que no me pertenecía, con una chica que no era ella...

 

Yo: Tu fuerza, la misma que has sacado desde que te conozco en cada momento menos feliz, esa sonrisa siempre presente y tu mentalidad siempre positiva han hecho que hoy estés aquí más feliz que nunca, no yo.

 

Noté como sus ojos se humedecieron poco a poco. Habían sido momentos demasiado duros para ella, a los que nunca nadie debería de estar acostumbrado, ni si quiera a saber como se pasa.

 

Giovanna: Gracias -sonrió

Yo: No las des, porque estarías equivocada

Giovanna: Tom eres... eres increíble

Yo: Sí, y un poco tonto por no darme cuenta antes de las cosas... -agaché la cabeza

 

Me puso la mano en el hombro, me siguió con la mirada e hizo que levantara cabeza antes de que mi faceta emotiva saliera a la luz.

 

Giovanna: ¿Qué cosas? ¿qué ha pasado? -preguntó inquieta

Yo: Yo... yo te hablé de ___(tn), ¿verdad?

Giovanna: ¡Claro! Tu novia

Yo: No, ya no... -volví a agachar la cabeza dándome por vencido

Giovanna: ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

 

Tragué aire y miré al techo. Era ella, no debía de engañarla.

 

Yo: Danny...

Giovanna: ¿Danny? ¿El de tu grupo, no?

Yo: Ese mismo

Giovanna: ¿Qué ha pasado con él?

Yo: Es una historia un tanto larga, pero digamos que se han dado cuenta de que se quieren. Y mucho.

Giovanna: Vaya, lo siento... -me acarició el hombro

Yo: No pasa nada -la sonreí

Giovanna: ¿Y tú como estás?

 

Y había llegado el momento exacto para contárselo todo. Me puse frente a frente con ella, la cogí de la mano suavemente, como si no quisiera hacerla daño en tan solo un leve roce de manos. Exhalé todo el aire que pude y miré firmemente a sus preciosos ojos.

 

Yo: ¿Sabes? Yo le he sacado un punto positivo a todo esto...

Giovanna: ¿Ah, si? -tragó saliva algo nerviosa

Yo: Sí, creo que... -miré nuestras manos unidas- creo que todo esto me ha servido para darme cuenta de que me sentía vacío junto a ella, porque me faltaba algo que llenase mi verdadero corazón.

Giovanna: ¿Y qué es eso que te falta, Tom?

Yo: Tú.

 

Alzamos las miradas, dejamos de mirarnos las manos para mirarnos a los ojos. Brillaban con una fuerza descomunal, su sonrisa se fue aumentando por segundos y los latidos de mi corazón se salían de su órbita.

 

Giovanna: Tom... yo... -musitó

 

Estaba muy nerviosa, pero su sonrisa me hacía sentir completamente seguro de su respuesta. Tartamudeaba palabras sin sentido, pues no sabía exactamente que decir. Una voz en mi mente me ordenaba a que la besara, que era el momento ideal para hacerlo, pero algo me revolvía el estómago y me impedía cumplir esa orden.

 

Yo: Me he dado cuenta que desde que nos sentaron juntos en aquellos pupitres son tus ojos a los que quiero mirar cada día.

 

Su sonrisa lo decía todo, intentaba que ese algo en el estómago se ahuyentara con palabras bonitas pero aún seguía inmune a mis movimientos y no se iba.

 

Giovanna: Me gustas, Tom -tartamudeó ella así de repente

 

Eso me hizo abrir los ojos, darme cuenta de mis inseguridades y de mi gran defecto de velocidad, era jodidamente lento lo cual hacía que mis relaciones amorosas fueran a pique la mayoría, reconociendo que la mayoría no llegaron a embarcar.

 

Dejé de pensar, puse la mente en blanco y adopté una posición correcta para perderme en sus labios. Pensaba que este momento jamás iba a llegar. Pero fue el momento en el que abrí los ojos lentamente y me vi pegado a sus labios rosados, haciendo ligeros movimientos con ellos y disfrutando de ese gustoso sabor que desprendían.

 

Fue un beso tímido, al que no hay que restarle por ello las ganas recíprocas de besarnos. La ventana dejaba entrar ráfagas de viento fresco, que hacía que su melena rizada se moviera suavemente haciéndola así aún más hermosa de lo que ya era.

 

Nos miramos a los ojos y la complicidad rebosaba entre nosotros. Solo tenía buenas palabras para describir este precioso momento. El caso es que le tocó terminar pronto. Mi móvil volvió a sonar y no era exactamente mi madre preguntándome como me encontraba, ni mucho menos...

 

Tom: Perdóname un momento, antes he tenido que...

Giovanna: Tranquilo

 

Cogí el teléfono con algo de temor al volver a recibir la misma llamada del número privado, aquel de la voz ahogada y algo exaltada. Ese mismo.

 

Tom: ¿Si?

**: ¿Tom? ¿Tom Fletcher? -la misma voz

Tom: Sí, sí, soy yo, ¿quién es?

**: ¡¿Tom?! -de nuevo aquella voz

Tom: Sí, ¡joder, sí! -me puse nervioso

**: no puedo... -conseguí escuchar

 

Lo que me imaginaba, llorando.

 

Tom: ¿Qué no puedes? ¡¿Quién eres?!

 

Giovanna se asustó ante mis reacciones, era una simple llamada telefónica lo cual me intentó tranquilizar poniéndome la mano en el hombro.

 

**: Ven a busc... -lloraba y lloraba- ven a buscarme

 

Apenas podía diferenciar lo que eran las palabras de los llantos, estaba ahogada, faltaba aire en sus pulmones y si al menos su voz no se entrecortara por gritos que se escuchaban por detrás (sin saber si quiera si son de la misma persona que llama) quizás las cosas irían mucho mejor. Porque esa voz me empezaba a sonar demasiado, pero quizás mi consciencia no estaba preparada para visualizarla de ese modo en el que se encontraba ahora mismo.

 

**: ¡Habla! -gritaba mientras lloraba

Tom: Eres tú... ¿verdad?

**: shheiisquemmehhrto

Tom: ¿Qué?

**: ¡Tom! ¿Tom?

Tom: Sí, sí, ¿qué pasa? ¡es que no escucho nada!

 

Y se cortó la llamada. Solo había un pitido constante al otro lado del aparato. Miles de preguntas y una chica a mi lado deseando saber que pasaba.

 

Tom: No preguntes, no lo sé ni yo...

Giovanna: Pero escuchaba gritos y...

Tom: Creo que me hago una ligera idea... -miré al techo

Giovanna: ¿Qué pasa?

Tom: Me voy al hospital

Giovanna: ¿Qué? ¿para qué?

Tom: Algo me dice que... -aguanté mis ganas de llorar- escúchame, mañana por la tarde voy a volver, ¿de acuerdo? -cambié de tema

 

Ella asintió con la cabeza, aún no se podía explicar todo lo que estaba pasando. Pero era su mejor amigo, la confianza era algo que nunca faltaba.

 

Giovanna: Espero que todo salga bien

Tom: Créeme que yo también

 

Me dirigí a la puerta sin ánimos de pedir un taxi que me llevara hacia allí de nuevo. Era ese lugar del que no me quería acordar, quizás todo habría pasado en la misma habitación en la que él fue besado por ella. En la que por poco perecen dos almas enamoradas la una de la otra, era tan mágico... a la vez me daba cierto retintín, porque ese él era mi mejor amigo. Porque esa ella era mi novia.

 

Le di un ligero pico en los labios. Me importaba más el abrazo que cualquier cosa, la acaricié la mejilla izquierda que terminó impregnada por un sonoro beso. Y salí. Salí directo hacia allí de nuevo. El sol se había escondido por completo, eran altas horas de la tarde y no había apenas un alma vagueando por las calles de Londres.

Antes de nada, antes de hacerme el listo e ir a donde creía que era y equivocarme, tenía que asegurar. Tenía que asegurarme de que era ella, que estaba allí y una ligera idea de su razón de estancia en ese lugar.

 

Tom: Dougie -llamé por teléfono

Dougie: Dime Tom

Tom: ¿Sabes algo de ___(tn)?

Dougie: Sí pero... quiero decir no, ¿qué pasa? ¿dónde está?

Tom: ¿Lo sabes o no?

Dougie: Ha venido Harry hace unas horas de verla. Bueno a Danny, pero ella estaba allí con él.

Tom: ¿Y estaba bien?

Dougie: Sí, dice que sí.

Tom: Hablo de ___(tn)

Dougie: Y yo también.

Tom: Y... ¿has recibido alguna llamada en estas últimas horas?

Dougie: He estado tocando, apago el móvil. Así que no lo sé, ¿por qué? ¿qué ocurre?

Tom: Mira el móvil

Dougie: Espera...

 

Esperamos hasta que Doug consiguiera encender el aparato.

 

Dougie: Tres llamadas perdidas...

Tom: ¿Número privado?

Dougie: Exacto.

Tom: Pues dile a Harry que te lleve al hospital...

Dougie: ¿Por qué? Tom, dime que pasa por favor.

Tom: ¿tú que crees que va a pasar? -di una patada a un cubo de basura que me encontré en la calle

Dougie: No me jodas...

Tom: Lloraba Doug... Lloraba y mucho...

 

Se oyó un silencio aterrador. Doug la había cogido demasiado cariño estos últimos días, no es para menos, si no fuera por la ayuda que Doug depositó en ___(tn) quizás ella no estuviera ahora aquí... Pero... ¿realmente lo estaba ahora? sonaba irónico.

 

Tom: Voy de camino

Dougie: ¡Harry! -y se colgó el teléfono

 

Seguí mi camino, encontré un taxi y casi sin aliento le mostré la dirección. Se percató de mi estado de ánimo que ni yo mismo entendía, estaba nervioso, ahogado, exaltado, triste a la misma vez pensando en todo lo que podría haber pasado. Quizás me equivocara y todo esto nada más que fuera un farol que mi propia mente había creado, pero si los diagnósticos no me engañan....estoy en la cierto.

 

 

POV NORMAL.

Cierra los ojos, imagina un mundo mejor, parpadea como si fuera tu última vez, riéte de todos como si el mundo se acabara, salta tan alto que las nubes se vean hormigas, grita, chilla, desahógate, llora, rie, canta, baila, porque la vida es corta y el final impredecible. ¿Qué haces? estás llorando, pero te ríes. Estoy sufriendo pero dentro de un túnel con sonrisas en ella. Estás viendo como todo se va, pero a la vez un bicho disfrazado de felicidad recorre tu tripa al descubierto. Tu madre, tu padre, tu hermano, tu perro, tu gato, tu canario, la tarta del primer cumpleaños, tu primer llanto, tu primera sonrisa, tus primeras palabras, tus primeros pasos, tu primer sonajero, tu primer profesor de historia, tu primer grano, tu primera regla, tu primer cigarro, tu primer suspenso, tu primer diez, tu primer amigo, tu primer gol, tu primera promesa, tu primer desfase, tu...tu.... tu primera y ¿úlltima? vida.

 

Muchas zenkius por leer, como siempre y ya sabeis, dudas, amenazas, peticiones o consultas, a comentario. ¡Os adoro! <3333333

Capítulo 37: Jamás volverá a dejar de ser.

EH, EH, PUBLI PUBLI! SI SI SI, @ALICEJEDWAARD, SEGUIDLA. PAISANA Y MCFLYER. VICIOSA EN VASOS. CON FIC NUEVO SUPER GENIAL http://idobelieveinthelight.metroblog.com/ AHI LO DEJO, GRACIAS Y GRACIAS.

 

¿Te sientes frío y estas perdido en la desesperación?
Intentas encontrar la esperanza, pero el fracaso es todo lo que has conocido.
Recuerda toda esa tristeza y tu frustración
Y dejarla ir. Déjala ir...

 

'Iridescent - Linkin Park'

 

Y pensabas que el mundo se te venía encima en cuanto puso una mano sobre tus mejillas y acercó con toda serenidad posible sus labios con el fin de posarlos junto a los tuyos. Su calor era lo único que podías notar en ese momento, ni un mínimo soplo de viento podía atravesar vuestros cuerpos unidos. Soltaste el bolso que llevabas en la mano para liberarte de impedimentos, lo dejaste caer al suelo y la mano que quedó libre se posó en su rizado flequillo. Aún no habías podido ver su pelo completamente al descubierto, sin ningún tipo de alisado o planchado que impidiera observar y enamorarte de sus preciosos rizos. Su cuerpo hacía amago de querer dejar de besarte, pero solo se quedaron en eso, amagos. Quedarte sin respiración por culpa de uno de sus besos era lo único que deseabas hacer en ese momento.

 

Su nariz pecosa se fue apartando lentamente de la tuya, estampadas quedaron vuestras mejillas y un fuerte brillo de ojos resaltaba vuestras claras pupilas encandiladas.

 

Danny: No sabes cuanto he deseado que llegara este momento... -te acariciaba las mejillas entre beso y beso

 

Intentaste mantener las lágrimas, apretaste fuertemente los ojos para evitar que salieran y derrumbarte en un momento tan emotivo como este, pues lo único que querías era llorar en su hombro, recordando todos los momentos, reviviendo momentos de magia e ilusión y amarlo. Sobre todo amarlo.

 

Dejó de besarte en cuanto vio que empezabas a humedecerte las mejillas con pequeñas lágrimas. Hundió sus manos en tu pelo y te encandiló con su mirada, más emocionada que nunca. Le miraste y solo transmitías emoción, una emoción incontrolable que ni tú misma sabías con claridad porque estaba ahí, pero estaba.


Danny: Ven, tonta -colocó tu cabeza sobre su hombro, pues sabía perfectamente lo que te pasaba.

 

Y efectivamente, acabaste llorando sobre aquel hombro vestido de blanco. Sus manos repletas de diminutas pecas y sus uñas mordidas te masajeaban el pelo, como nadie sabía hacerlo. Apretaste los ojos y visualizaste de nuevo a dos niños pequeños conociéndose. Una simple pregunta, unos novios primerizos, un tatuaje con un palo, un primer beso bajo la lluvia, un partido de fútbol en el barro, una promesa, una inocencia, unas clases entre miradas y sonrisas... Un todo. Una vida. Magia. Ilusión. Amistad. Amor. Te quiero, Danny.

 

: ¿Cómo estás hoy? -conseguiste pronunciar acomodándote sobre su pecho

Danny: Y cómo quieres que esté teniéndote aquí de nuevo... No siento el dolor, lo sanas con tan solo mirarme.

 

Dos lágrimas más salieron sin permiso de tus ojos, total, si ya somos muchas... -debieron pensar- Por dos más no pasa nada.

 

Tú: Danny he... -suspiraste- he estado pensando y... no quiero que te vuelvas a ir de mi vida. Es que... Es que no soportaría volver a perderte de nuevo.

 

Una mirada cómplice entre unos ojos que hablaban por sí solos, el tic tac del reloj impedía un silencio absoluto en esa habitación, quizás el latir de vuestros corazones también tuviera algo que ver.

 

Danny: Te prometo... te prometo que en cuanto salga de aquí vamos a estar más unidos que nunca, te prometo que la felicidad se te hará corta para todo lo que voy a intentar hacerte sentir, te prometo que lo que un día fue... -miró vuestras manos unidas- te prometo que lo que un día fue jamás volverá a dejar de ser.

 

Posaste una de tus manos por su nuca, haciendo que su rostro angelical quedara completamente próximo al tuyo repleto de lágrimas, pronunciaste entre sollozos un te quiero y apretaste levemente los ojos para percibir el beso solamente con un sentido. El mismo proceso se realizaba una y otra vez, era un beso detrás de otro, labios que bailaban juntos y lenguas que se entrelazaban con toda la dulzura del mundo.

 

Tú: ¿Cuándo vas a salir de aquí? -jugabas con uno de sus rizos

Danny: No lo sé... Para mi cada segundo es como un siglo, se me hacen eternos los días aquí tumbado.

Tú: Tienes compañía, no te quejes -señalaste a un señor anciano aparentemente durmiendo. Daba miedo.

Danny: Ese tío de ahí, me intentó meter mano la otra noche. Y no te miento.

 

Abriste los ojos fuertemente y te reíste sigilosa, sin ánimos de despertar al señor de al lado.

 

Tú: Es que eres irresistible -le pasaste un dedo por sus labios

Danny: Es lo que tienen los aparatos estos de al lado, que imponen -te mordió el dedo

 

Como una niña pequeña, le abrazaste cual peluche. No tenía mucho sentido que después de un momento de adulterio con el juego del dedo, le saltaras con un abrazo teletubie. Pero necesitas tenerlo cerca, con un abrazo, con un beso, con una caricia, con un te quiero...

 

En ese momento llamaron a la puerta, justo cuando los labios de Danny estaban a punto de marcar su trocito de terreno en los tuyos.

 

Xx: ¿Se puede? -tocó varias veces a la puerta

Danny: ¡Pasa!

 

Unas mechas rubias asomaron por detrás de la puerta. Aquel piercing en la ceja inconfundible y su acento característico entraron sin prisas en la habitación.


Danny: ¡Harry! -sonrió alegremente como el cuerpo se lo permitía

 

El batería se acercó a la camilla, te miró y te hizo un gesto bastante confuso, lo tomarías como un saludo de los suyos. Borde, pensaste.

Danny alzó los brazos para alcanzar al de las mechas, éste lo recibió con un efusivo y emotivo abrazo que duró lo suyo. Parecían tan adorables, los cuatro ojos azules que se estaban abrazando estaban aguantando lágrimas y se notaba a simple vista. La sonrisa del pecoso en cuanto Harry entró por la puerta era digna de ver, quizás entre ellos dos había más amistad de la que tú pensabas.

 

Harry: Eres un completo capullo, si vieras el susto que me has metido...

Danny: Lo siento, créeme que no pensaba que te iba a poder volver a abrazar...

Harry: Ya está todo solucionado, ¡estás aquí! -le dio palmadas en el hombro mientras sonreía

Danny: Y más feliz que nunca -te miró y sonrió

 

Harry hizo una mueca. Bufó y se acercó a ti lentamente. Con esa mirada que te atrapaba con tan solo mirarla de reojo.

 

Harry: ¿Con que tú, eh? -sonrió de medio lado

Tú: A mi no me mires, que te quito el piercing de un guantazo -intentaste aguantar la risa

Harry: Dan, tu novia es violenta.

Danny: ¡Mejor, Harry, mejor!

 

Junes se empezó a desorinar delante de tus narices.

 

Danny: Perdón.

Tú: No pasa nada, te incita éste a decir esas cosas -señalaste a Judd

Harry: Ah, ¡ya claro enci....

 

Y le dejasteis sin palabras en cuanto vuestros labios se volvieron a unir sin previo aviso. Como conectados, como si hubiera tan solo cinco minutos de tiempo límite para estar separados.


Danny: Te quiero...

 

Se vio a Harry intentar imitaros desde el otro lado de la camilla.


Harry: Aquí las cosas claras, rubita -te señaló- el Danny es mío.

Tú: Que te calles, marica.

Harry: Gusano

Tú: Gay

Harry: Enana

Tú: Pupupupues ¡Yo beso a Danny!

Harry: ¿Y tú que sabes si yo no?

 

Inflaste los mofletes cual Shin Chan enfadado.

 

 

Danny: Cuanto amor. -interrumpió

Harry: Me ama, es su destino.

Tú: Sí ya claro, no te equivoques que yo no soy un tío.

 

Silencio.

 

Harry: Oye chicos... he de irme, solo me podía escapar media hora.

Danny: Suficiente, ya volveré a chuparte la oreja cuando me quiten estas cosas -miró todos los cables

 

Te quedaste con una cara de póker que ni Lady Gaga cantando la canción. Harry se rió y se volvieron a abrazar. ¿Desde cuando había tanto amor entre ellos? Jo, pero son súper cucos.

 

Harry: No sabes cuanto me alegro de que estés bien.

Danny: Gracias Harry... -automáticamente se fundieron en otro abrazo

 

Ese hombre anatómicamente perfecto se acercó a ti. Cuando creías que te iba a dar dos besos, te sopló en la nariz.

 

Tú: ¡Idiota! -le pegaste

Harry: Adiós estúpida.

 

Hiciste un gesto con la mano de despedida, en cuanto el culo de Harry desapareció por la puerta volviste a tu posición inicial. Al lado del pecas, haciendo lo que mejor sabias hacer, contárselas.

 

Tú: No sabía que había tanta complicidad entre vosotros...

Danny: Es una historia muy larga... -sonrió de medio lado- pero es uno de mis mejores amigos y eso que lo conozco desde hace muy poco.

Tú: Parece buen chi... -te quedaste pensando- es tonto.

Danny: Digamos que le gusta mucho tontear.

Tú: Danny nos hemos comido la boca delante suya.

Danny: ¿Ah, si? no lo recuerdo... -se hizo el interesante

Tú: Déjame que te le recuerde

 

Y otra vez la misma acción de siempre. Esos cálidos labios entrelazados, transmitían felicidad por todos lados. Su lengua recorrió sigilosamente tu paladar llegando hasta la tuya, haciendo que bailaran juntas. Déjame que te quiera, hazme feliz todo lo que me queda te vida, porque son estos momentos en los que me doy cuenta que solamente vivo para quererte y moriré sin dejar de poder hacerlo.

 

Le pasaste un dedo por sus labios humedecidos por tu saliva y la suya, le miraste con deseo y acabaste el momento con un sonoro beso en la mejilla derecha.

 

Tú: Danny yo... -le miraste- yo no tengo las cosas claras.

 

Se lo soltaste así, sin más. Él se quedó en silencio, dejó que continuaras explicándote.

 

Tú: Lo único que tengo claro es que sin ti no soy nada. Y no es por ser cursi, es la pura verdad y ha quedado demostrado. -señalaste la camilla- pero yo necesito pensar... ya casi se está acabando el mes de julio y han sido demasiadas cosas juntas en estos meses. Mi vida ha cambiado por completo, el volverte a encontrar y... no acordarme de quien eras en cuanto te vi... no sé, quizás si no te hubieras presentado a comer aquel día por sorpresa sin invitación en mi casa y no hubiéramos visto a ... -intentaste no ponerle ningún adjetivo descalificativo- a Jake, nada de esto hubiera pasado. Hubiéramos acabado en la cama, al día siguiente hubieras seguido con tu música, tu banda, tus cosas. Y yo estaría en Londres con Lucía intentando rehacer mi vida sin mi razón de vivir. Y eso no tiene sentido. Me gustaría hacer que todo fuera tan fácil como parece ahora mismo... besarte y no dejar de hacerlo, decirte que te quiero y un te quiero para siempre, pero yo no estoy acostumbrada a todo esto y mi cabeza es un cúmulo de cosas sin dirección.

 

Os quedasteis en silencio. Danny seguía atendiendo tus palabras.


Danny: No es el cúmulo que tengas en la cabeza... -te acarició las mejillas- es el que tengas aquí -te puso la mano en el corazón

 

Suspiraste. Le miraste sin poder parar de hacerlo, te notaste el corazón que a cada roce de piel con Danny aumentaba de velocidad en sus latidos. Quizás tenga razón.

 

Tú: Esto de aquí tiene pecas. -te señalaste el corazón

 

Y dio lugar a otro beso. Uno más dulce que el anterior, pero igual o casi más intenso.


Tú: Danny... dame tiempo

 

Danny: Quiero preguntarte algo... -te interrumpió antes de que dijeras nada

Tú: Dime

 

Se aclaró la voz.

 

Danny: Me ha tomado mucho tiempo... la última vez que te la hice no me salió muy bien y... no quiero que se repita la misma historia.

 

Abriste lentamente los ojos, Danny estaba a punto de sorprenderte. Y mucho.

 

Danny: ____(tn), ¿sabes que día es hoy?

 

Miraste el calendario que él mismo te señaló, viste un gran número rodeado en rojo y tus ojos se iluminaron como dos preciosos amaneceres. No podía ser, demasiada coincidencia.

 

Danny: ____(tn), ¿quieres volver a ser mi novia?

 

El silencio, siempre un buen amigo. Una sonrisa, la mayor de las salvaciones. Un bes....

 

**: ¿Se puede? -tocaron a la puerta

Danny: Joder... -susurró- ¡pasa!

 

Te apartaste del cuerpo de Danny y diste paso a los que estaban a punto de entrar, porque no era uno, eran varias voces las que se dirigían a ello.

 

Danny: ¿Qué está pasando? -se alarmó al empezar a oír un pitido proviniendo de esas máquinas

 

En seguida aquella habitación se empezó a llenar de batas blancas. El pánico acudió sin permiso, justo en el momento menos esperado. Tus dientes empezaron a castañear como casi ni en una tarde fría de diciembre.

 

**: Tiene que abandonar la sala...

Tú: ¿Qué? -te quedaste petifricada. Todo pasaba demasiado rápido.

 

El pitido aumentó. Estabas tirada en el suelo, viendo batas blancas alrededor de la camilla. Sin saber que hacer, sin saber que decir, sin saber que va a pasar, o peor, que es lo que estaba pasando.

 

David: ¡___(tn)! -chilló tu nombre para buscarte

**: ¿Ella? -te señaló una enfermera alarmada

David: ¡Sal de aquí! -te dijo irreconocible

 

Con la mirada perdida y el corazón en un puño, te dirigiste a la puerta de salida. Miraste a la camilla. No ibas a dejar que todo eso pasara tan rápido.

 

Tú: ¡Danny! -chillaste ahogada corriendo hacia él

 

Y lo viste. Con un ojo cerrado, el otro entre abierto. Alarmado. Con pánico que le salía hasta de las pestañas, un movimiento de sus manos fue vital para darte cuenta de que aún seguía ahí. Aun había tiempo de responder, aunque fueran las últimas frases que pronunciaras.

 

Tú: ¡Danny que sí! -una lágrima, dos, tres, trescientas, quinientas cincuenta- que sí, que quiero ser tu novia.

Danny: Te... -intentó decir- te... -tosió, le costaba lo suyo- te amo.

 

Y no pudiste ver más, unas manos te apartaron de allí. Haciendo que lo único que pudieras ver antes de darle las últimas a tu vida, sea el pomo de una puerta cerrada. Con el resto de tu vida allí dentro.

 

Antes de nada, deciros que más que nunca necesito vuestros comentarios. De todo ello se hará el final del fic, así que porfavor, manitas, comentarios, todo sirve. Millones de gracias por leer, como siempre. Os idolatro <3

Capítulo 36: El número siete.

 

Somos nuestra propia creación, el dolor del amor vive en nuestros corazones, es más profundo que el océano. El dolor del amor espera en la oscuridad, lo tomamos a cámara lenta y nosotros seguimos, seguimos, seguimos... No pertenecemos a nadie, así que prométeme que celebraremos el dolor del amor juntos.

 

Pain of love - Tokio hotel.

 

 

Toqué a la puerta. Dos veces más. Que sean tres más. ¿Se puede? Y nadie contesta.

 

David: ¿Piensas quedarte ahí parada toda la mañana? -sonríe

Tú: Esperaba a que me abriera el señor que estaba dentro no te digo...

David: Lo dudo. -deja montones de folios encima de la mesa

 

Esperas ausente a que demuestre sus palabras. Le miras de arriba a abajo sin que se entere, no está nada mal, Lucía no tiene mal gusto. Y eso que tiene bigote... eh, pero es sexy. ¿Se pondrá Tom bigote algún día? ¿O Danny? Arrrggg eso fuera de la cabeza, fuera fuera y fuera.

 

David: ¿Qué miras? ¡Entra!

: Que no puedo inteligente, que está cerrada.

 

Se levanta del sillón, se dirije a la puerta falsamente enfurecido y pone dos dedos en el pomo de la puerta.

 

David: ¿Te apuestas algo a que lo abro con dos dedos?

 

Te acercaste corriendo a la puerta, tanto es así que tropezaste con una loseta levantada del suelo y caíste de bruces.

 

Tú: Y ahora es cuando yo digo que el suelo necesitaba un abrazo, tú te ries y yo te sigo por no llorar ¡Joder escuece! -te tocaste la barbilla

David: Si es que eres torpe, ¿eh? -se arrodilló para levantarte del suelo o al menos intentar ayudarte

Tú: Llama a un médico, me sangra la boca.

 

Te miró. Echó la mirada atrás y se aguantó la risa. Caíste en la estupidez que acababas de decir y te reíste tocándole la pequeña plaquita que colgaba de su bata con las iniciales de 'Dr.' al principio.

 

Tú: Tengo tal cacao mental que no me acuerdo de mi nombre, así que límpiame esto y no me mires -te aguantaste también la risa

David: ¿A sus órdenes?

 

Sonreíste. Más bien, le sonreíste. ¿Te había sacado una sonrisa? ¿Dónde estaba Lucía para verlo?

 

Te limpió la pequeña herida que había provocado tu barbilla impactando en el suelo, escocía mucho y tenías que estar hinchada. Lo que es lo mismo, no estabas en condiciones para dar el mejor de tus besos. ¡Qué demonios! Siempre estabas dispuesta para eso, es Danny.

 

Tú: Voy a...

David: ¡Eh, no! ¡Cuidado! -te apartó de la puerta

Tú: Eres un capullo, me has asustado -te pusiste la mano en el corazón

David: Es que, estás inválida -miró tu barbilla- abrir una puerta resulta difícil para alguien como tú -y te saca la lengua

 

Te reíste y le quitaste la mano del pomo de la puerta para hacerlo tú. Y así fue, abriste la puerta con alegría e ilusión, sin saber de donde salían pero así lo hiciste. Al hacerlo y echar un vistazo, te encontraste una cama blanca, -la misma que el otro día- con alguien tapado hasta arriba con sábanas blancas y un sonido inquietante de una máquina. No entendías de eso, pero crees que lo que suena es su corazón conectado a aquel aparato mecánico.

 

Tú: Ho... ¿hola? -susurraste con mucha vergüenza

 

Nadie respondió. Te acercaste a la cama y diste con la respuesta. Se encontraba dormido y posiblemente soñando, pues sonreía mientras lo hacía.

 

Tú: Joder, tú asesinas a la gente hasta durmiendo... -le acariciaste el flequillo sonriendo

 

Apoyaste la mitad de tu cuerpo paliducho en la mitad de la cama donde él descansaba, seguiste acariciándole el pelo, jugando con su nariz regordeta y contando sus pecas. Una, dos, diez, cincuenta, ochenta, ciento cincuenta, quinientas, mil...

 

Tú: Lo sabía... -sonreíste orgullosa en cuanto te percataste de una cosa en su blanca piel- aquí está, justo donde la dejé

 

 

 

Flashback

Bolton, 7 de junio del 1991.

 

Esperaba que el timbre sonara, una sensación que ya es diaria en mi vida desde que lo conocí. Al parecer las cosas ahora tenían otro color, color similar al de sus preciosos ojos sin fondo.

 

Os quedasteis en silencio la mayor parte del tiempo que pasaba, te quedaste mirando sus pecas, las del dedo, pues las de la cara estaban demasiado cerca de sus ojos y en ese momento te daba cierta vergüenza mirarlos.

 

Danny: ¿Hola? -susurraba buscándote entre los rincones de la clase

Tú: Tshhh, Danny estoy aquí.

 

Alzó su mirada buscando de donde procedía tu voz, hasta que te vio y salió corriendo directo a tus brazos.

 

Tú: ¿No me veías?

Danny: Joo no... -se enfadó- pensé que estabas en la esquina de siempre

Tú: Aishh -le acariciaste el pelo

 

Os sentasteis en el suelo, pues era una esquina diferente la cual no había poyete o algún punto de apoyo donde poder reposar el culo.

 

Danny: Oye, ¿te puedo preguntar algo?

 

Sacaste una galleta de tu bolsillo y se la diste con todo el cariño y amor posible.

 

Danny: No, no era eso tonta -miró la galletita- pero si me la das no te voy a decir que no, mi mamá dice que es de mala educación -y se la comió

Tú: ¿Entonces que es?

 

Éste abrió los ojos como platos y su boca hizo lo mismo, dejando ver sus dientes amarillentos y ahora con más de un trozo de chocolate de galleta pegado entre ellos.

 

Danny: ¿Por qué estás aquí y no en donde siempre?

 

Le miraste y no entendiste sus gestos anteriores a la tonta pregunta, pero era Danny y se le iba la pinza de arriba normalmente.

 

Tú: Es que...  -te quedaste en silencio

Danny: ¿Qué pasa? -te pasó una de sus diminutas manos por el pelo, hoy con una coleta y un lazo rojo bastante vistoso.

 

No querías, no debías contárselo pero era tu amigo y eh, oye a los amigos se les cuenta todo.

 

Tú: Danny no te enfades...

Danny: No me enfado.

Tú: Prome...promi...promu... -intentaste buscar la palabra adecuada

Danny: ¿Promesa?

: ¡Eso! -Comenzaste a dar saltitos- ¡promésamelo!

 

Un gesto de incomprensión en la cara del pequeño pecoso. Pero no duró mucho, en seguida se echó a reír, pues había entendido lo que querías decir.

 

Tú: Eh, ¿de que te ríes cara rana?

Danny: Es que no es promésamelo, es prométemelo.

 

Metiste la cabeza entre las rodillas avergonzada.

 

Danny: Oye, ¡que era yo el que no se tenía que enfadar!

 

Tenía razón. Volviste a alzar la cabeza y le miraste.

 

Tú: Peldón... -sí, aún seguías sin pronunciar muy bien la ‘r'

Danny: Bueno, cuéntamelo.

 

Cogiste aire a la vez que un dedo de su mano. Cada vez había más pecas.

Tú: Es que ayer me preguntaron que si tú y yo éramos... -miraste las nubes- éramos... -seguiste mirando- éramos si... ¡no me acuerdo!

Danny: ¿novios?

Tú: ¡Sí! -te levantaste exaltada

Danny: ¿Quién te lo dijo?

Tú: No lo sé, era muy guapa y... tenía el pelo largo y ... unos ojos casi igual de bonitos que los tuyos, se reía mientras señalaba mi coleta con el dedo, le hacía gracia y... ¡me cae bien!

Danny: ¿Cómo te va a caer bien si se estaba riendo de ti, tonta?

Tú: No se estaba riendo de mi, se estaba riendo de mi coleta.

 

Refunfuñó y se te quedó mirando fijamente, como si tuvieras el más extraño de los bichos pegado a la cara. Sus ojos brillaban cual estrella fugaz y una sonrisa de medio lado salió a la luz de entre su rostro.

 

Tú: ¿Qué te pasa?

Danny: Te miro.

Tú: Ya lo sé, te veo.

Danny: ¡no me digas!

Tú: ¿Y por qué me miras?

Danny: Me gustas

Tú: ¿Qué?

Danny: Que me gustas.

 

En ese momento te diste cuenta que aún tenías sus dedos cogidos de la mano, tus pequeñas piernas se encontraban tendidas en el suelo, pero con una pierna que no era tuya por encima, otra pequeña pierna apoyada se encontraba sobre ella. Juntaste un pie con su pequeña deportiva del 33, el color de tu piel cambió de pálido a un perfecto color rojizo bastante notable.

 

: Danny... -susurraste mirando vuestros dedos unidos

Danny: ___(tn), yo también te tenía que decir una cosa...

 

Te quedaste en silencio dejando que el mini pecoso hablara. Sus dedos temblaban y lo notaste nervioso por una vez en la vida, intentaba decir algo pero parecía que no se atrevía a hacerlo.

 

Danny: La chica que te lo preguntó era una chica de nuestra clase...

Tú: ¿Ah, si?

Danny: El otro día, jugando al fútbol, le pregunté que como le tenía que pedir a una chica que fuera mi novia.

 

Sus rizos fueron movidos por el ligero soplo del viento que por entonces corría, sus ojos brillaban y sus pecas estaban adornados por manchas rosadas que le salieron en cada una de sus mejillas. Temblaba. Apretaba cada vez más mi pequeño dedo que resultaba inerte entre los suyos.

 

Danny: Mi madre dice que las chicas sois muy cotillas, así que por eso te lo preguntó esta mañana... ¿a que fue mientras aprendíamos la tabla del uno?

 

Te quedaste en silencio. Tenía razón, esa chica tan guapa se acercó a tí mientras hacíais la complicada operación de 1x1 en el cuaderno de cuadraditos.

 

Tú: Sí pero yo... -murmuraste mirándole- yo le dije que... -silencio

Danny: ¿Qué le dijiste?

Tú: Yo le dije que éramos novios.

Danny: ¿Ah, si? ¿Y por qué? ¡si no lo somos! bueno... todavía.

Tú: Porque mi abuela me dijo que siempre es bueno tener nuestro propio mundo imaginario en donde los conejos son rosas y las hormigas pueden volar.

Danny: ¡¿Y las tortugas ninja pueden jugar al fútbol?! -se asombró

Tú: Puedes poner en tu mundo todo lo que quieras que pase. Pero hay veces que no salgo de ese mundo... por eso le dije lo de que éramos novios, en mi mundo de deseos sí que lo eres.

 

Os quedasteis pensativos. En seguida reaccionó y levantó la cabeza para mirarte mejor. Otra vez el viento repitió la misma acción en sus rizos hoy más anaranjados que nunca y sus ojos se llenaron de positividad al escuchar aquellas sabias palabras que hoy, una vez más, tu abuela había recitado.

 

Danny: Entonces... -se aclaró la voz- ¿puedo hacerte la pregunta?

 

Asentiste asustada mientras apretabas sus dedos contra los tuyos a causa del gran nerviosismo que tenías acumulado.

 

Danny: Me gustas. ___(tn) me gustas mucho y... ¿quieres ser mi novia?

 

Pensabas en matarlo a ahogamiento humano en esos momentos. Pensabas en gritar que eras la novia de Danny. Pensabas en que era exactamente ser novios. Muchas cosas que querer hacer, pero te decantaste por una.

 

Tú: Ven -abriste fuertemente los brazos

 

Él se acercó con algo de miedo, le miraste y casi sin pensarlo juntaste un poquito de tus labios con los suyos. Un pequeño beso, -si así se puede llamar- que duró milésimas, pero que después de aquella mañana de abril no se había vuelto a repetir, así que no dudaste en volverlo a hacer.

Una vez que el pico terminó, él se acomodó en tu hombro mientras acariciabas sus suaves rizos anaranjados y apretabas fuertemente los ojos para hacerte la idea de que hoy, en tu pequeño segundo mundo, hay una cosa menos, pues el hecho de que Danny sea tu novio se acaba de transladar al otro universo donde todo lo que tocas, no es nada imaginario.

 

 

Al día siguiente...

 

Tú: ¡Danny! -gritabas desde la otra punta del colegio saludando con la mano

Danny: ¡Adiós chicos, me voy! -se despedía de sus amigos

 

Salió corriendo hacia ti, te dio un tímido beso en la mejilla y comenzasteis a caminar. El parque os esperaba de la mano de tu abuela.

 

Abuela: ¡Hola Danny! -saludó al pecoso

Danny: ¡Hola abuela!

 

Danny te cogió de la mano, se lo impediste, estabas muerta de vergüenza pero.. eh, erais novios. Y los novios hacen eso, te lo dijo tu abuela.

 

Abuela: ¿Y esto? -señaló vuestras manos unidas

Tú: Es que tengo frío en la ma...

Danny: ¡Somos novios! -chilló al unísono

 

Tu abuela empezó a abrir los ojos lentamente, como si tuviera a aquel actor que tanto decía que le gustaba delante. No daba crédito.

 

Abuela: ¡eso es genial! -gritó entusiasmada

 

El pecas sonrió orgulloso, pero tu vergüenza podía con el orgullo y la felicidad ante tal cosa.

 

Danny: ¿No estás contenta, ___(tn)?

Tú: Mucho pero... se me ponen las mejillas rojas y no quiero.

 

Tu abuela echó a reír.

 

Abuela: Bueno y... ¿desde cuando sois novios? -seguía sin creérselo

Danny: Ayer a la hora del recreo se lo pedí.

Abuela: ¡Eso es genial, Danny! ¿Y que día fue ayer?

Danny: El día después de antes de ayer -sonrió orgulloso

 

Tu abuela volvió a reír.

 

Tú: Ayer fue... -pensaste- ¿lunes?

Abuela: Lunes siete.

Danny: Sí, es verdad.

Abuela: Pues el siete es vuestro número, pequeños.

Tú: ¿El 7?

Danny: ¡Me gusta!

 

Ahora todo parecía menos vergonzoso, esto de ser novios no estaba nada mal. Agarraste la mano de Danny con más fuerza, la que él noto e hizo que sonriera de una manera asesina para tus ojos, quedaste completamente... completamente... ¿enamora....da?

 

Llegasteis al parque, tu abuela se sentó en el mismo banco de siempre en el que daba de comer a las pequeñas palomas que se le acercaban. Parecía que se había hecho amiga de aquellos bichos con alas y pico. Danny y tú fuisteis a jugar al fútbol, jugasteis, jugasteis, jugasteis más y volvisteis a jugar hasta que el cuerpo os lo impidiera.

 

Danny: ¡hoy estás durando! -se tiró al césped

Tú: Te he ganado -le sacaste la lengua

Danny: ¡mentira! ¡he metido siete goles más que tú!

 

Te tiraste a su lado en el césped agotada. Sudabas mares, el fútbol te mataba.

 

Tú: ¿Siete goles más que yo?

Danny: ¡Sí! Oye... ¿ese no es nuestro número? -abrió mucho sus ojos azules

Tú: ¡Si, si si! -gritabas

 

Os reísteis e hicisteis mucho la croqueta en el césped. ¿Quién no ha hecho eso alguna vez? es divertido.

 

Tú: Oye Danny, ¿y si no nos acordamos de nuestro número?

Danny: ¡Menudo problema! Fijo que se nos olvida con todos los deberes que tenemos que hacer

Tú: Jo... -agachaste la cabeza

Danny: ¡Eh, tengo una idea! -se levantó de un golpe del suelo

 

Salió corriendo al árbol más cercano que por allí había. Estuvo más de diez minutos intentando arrancar algo de él, pero una vez que lo consiguió, volvió a donde estabas tumbada y por poco dormida.

 

Tú: ¿Qué vas a hacer con eso? -miraste eso que tenía en la mano

Danny: ¡Mira, pincha!

Tú: ¡Ni me lo acerques!

 

Te cubriste con el pelo, hoy no llevabas la coleta y tu pelo largo te cubría la mayor parte del cuerpo, pues tu madre no se había preocupado de llevarte a la peluquería y tu abuela decía que cuanto más pelo, más calentita.

 

Danny: ¿Nos ponemos el siete con esto? -y sacó la astilla

: ¡Se te va la cabeza!

Danny: Empieza tú, hazmela.

Tú: ¿Lo dices en serio?

Danny: No te miento, eres mi novia.

 

Acto seguido cogiste aquel palo punzante con el más riguroso de tu cuidado y atención de las pequeñas manos de tu novio y elejiste un buen sitio para empezar a clavar. El cuello. Donde una de sus pecas se juntaba otras dos y hacían una especie de corazón. O eso decías tú.

 

Tú: Danny si te hago daño me lo dices.

Danny: ¿Te da asco la sangre?

Tú: ¿El líquido rojo que sale cuando nos caemos jugando?

Danny: ¡el que hace pupa!

Tú: Sí, sí, pues no me da asco, pero duele.

Danny: Pues cuando me salga, me avisas ¡que quiero verla! -sonrió

 

Acto seguido y siguiento las peticiones del pecas, empezaste a pintar en su cuello un número siete. Empezaste con cuidado, pero solo salían unas rayas blancas que se quitaban en cuanto menos te lo esperabas. Viste que Danny ni se inmutaba, lo cual hizo que apretaras más.

 

Danny: ¡Auch! -arrancó hojitas del césped debido al dolor

: ¿lo ves? ¡duele, Danny!

Danny: Pero yo no quiero que se me quite el número siete, lo quiero tener para siempre.

Tú: ¡Como un tutuaje!

Danny: ¿Un tutuaje?

Tú: ¿No sabes lo que es? -abriste lentamente los ojos

 

Él se quedó pensativo.

 

Danny: Creo que mi hermana el otro día dijo que quería uno. Pero a mi no me gustan nada, ¡jamás tendré ninguno!

Tú: Pues yo sí, ¡me quiero tutuar todo el cuerpo!

Danny: ¡Ala! -exclamó

Tú: Cuando seamos mayores y nos dejen tutuarnos, nos tutuamos el mismo tutuaje.

Danny: ¡Si! ¡también nos podremos poner el siete en colorines!

Tú: A mi me gustaría el brazo derecho. ¡O un pájaro en la espalda!

Danny: ¿Un pájaro en la espalda? No me gusta, es muy feo ¿para que quiero el pájaro?

Tú: No sé... con una frase guay estaría bien.

Danny: ¡Anda ya! Bueno, sigue

 

Y así hicistes. ¿Él quería sangre? pues sangre iba a tener... Apretaste, notaste como las pieles de su piel se iban abriendo con el palito, dejando salir aquel líquido esperado. Gemía como un gatito, lo tenías de espaldas y no podías ver sus ojos, pero apostabas todo a que estaba llorando.

 

Tú: ¿Estás bien?

Danny: Duele mucho... -aguantó como pudo

Tú: Danny pues ya está, la sangre ha hecho un número siete, cuando se quite seguro que queda la señal.

Danny: ¡Quítala!

Tú: ¿No la querías ver? -dijiste manchandote tus manos de ella y enseñándosela

Danny: ¡Que asco que asco, quítamela de la cara!

 

Empezaste a reír. También tu abuela decía que los chicos aparentan muchas cosas que no son, entre ellas la valentía. Y otra vez, de nuevo, entre millones de consejos, tu abuela había acertado.

 

Danny: ¡Tu turno!

Abuela: ¡Niños! ¡Nos vamos! -sonrió

: ¡Ala! Bueno, lo tienes tú, así ya no nos vamos a olvidar nunca.

Danny: ¡Jo, no es justo! -lloró de dolor tocándose el cuello

 

Tu abuela se acercó a Danny, vió el cuello de su camiseta algo manchada de sangre y se asustó.

 

Abuela: ¿Y esto? -exclamó

Danny: ¡Me he caído!

Abuela: ¿Y te has hecho daño?

Danny: No, no es nada, soy muy fuerte

 

Y continuamos el camino, hasta que Danny desapareció con un 'hasta mañana' y un dulce beso en la mejilla por la puerta de su casa.

 

: ¡Danny! -volviste corriendo hacia su casa como una loca

Danny: ¡Dime! -abrió la puerta de nuevo

: Se me ha olvidado decirte algo

Danny: ¿El qué?

Tú: Que te quiero.

Fin flashback.

 

 

Danny: ¿Y tú aquí? -despertó

 

Se desperezó y sus ojos empezaron a brillar al verte ahí de nuevo. Una dulce sonrisa le iluminó el rostro y sus mejillas recuperaron su color habitual.

 

Tú: Es que se me ha olvidado decirte algo...

Danny: ¿El qué?

Tú: Que te quiero.

 

Pd: Ni punto de comparación con el de la semana pasada. Gracias gracias gracias, porque como digo siempre, sin vosotras esto no sería nada. El final se acerca, aún no estoy segura, todo depende de vosotras. Se aceptan comentarios con peticiones, se aceptarán y se violarán como siempre. Un beso enorme y miles de gracias :3

Capítulo 35: Cosa de tres.

 

Capítulo dedicado a @ladytenus29, porque lo necesita y he aquí una manera más de decirle que la Babel es como su dedo meñique, no se sabe porqué está, pero ahí lo tienes. ¿Ebrizin is oukei, vale? <3

 

¡Eh! ¿Os violo? No, venga vale. A ver que antes de empezar, seguramente a más de una le habré dicho lo de la 'sorpresa' que os tenía preparada hoy. Todo esto es para compensar la mierda de capítulo que vais a leer ahora, así que aquí está

http://sharingtheview.metroblog.com/ la 'sorpresa' y repito sorpresa entre comillas porque puede que más de una me mateis. Pero bueno, es un One shoot de Dougie. Sí, del lagarto, que me ha encantado hacerlo en este fic no sé, me salen las cosas solas cuando escribo de él y es raro. Me asusto. Pero bueno que eso, que espero que leais y me mateis con comentarios y tal. Dicho esto, aquí teneis el capítulo, las gracias por leer os las doy por adelantadas.

 

Ah y y y y aquí teneis una cosa que akfhsdkfhksdhds de @_paulajones y akhdfgsdjhgfjd la recomiendo ¿vale? pues eso, ya teneis muchas cosas para leer y tal. http://defendthegalaxy.metroblog.com/

 

La cabeza estallaba en cuanto dijeras la más mínima de las palabras, lo presintías. El dolor de cabeza debió de afectarte, no recordabas nada de lo sucedido. Ni si quiera lo más básico, saber donde estabas. Estaba todo oscuro. Eran las nueve de la mañana y aquello parecía una habitación. Movistes las piernas para confirmar que estabas sola en lo que quiera que sea eso. Meeec, error. Topaste con algo, parecían otras piernas pues se movieron en cuanto le pegaste la patada. Sin querer, claro.

Estabas calentita, unas sábanas te tapaban de arriba a abajo. Medio empanada, intentaste dar al botón de la luz y saber de una vez donde y con quien estás.


Tú: ¡Eh, parece que lo he encontrado! -pensaste.

 

Tocabas, tocabas, volvías a tocar, tocabas de nuevo... ¿por qué no se encendía la puñetera luz? Seguías tocando, ¡eso tenía que ser el interruptor de la luz! pero el interruptor hacía ruidos raros cada vez que lo tocabas. Menudo trasto raro y estúpido...

 

Tú: Oye... ¿por qué se mueve el interrptor? -volviste a pensar asustada

Xx: ¿Qué haces? -se despertó tu acompañante

Tú: ¡Aaah! -gritaste asustada

 

Te tapaste debajo de las sábanas. ¡Un violador! Oh, dios ahora no...

 

Tú: ¡No me violes! -chillaste

Xx: ¿Que no te qué? -se rió- eres tú la que está tocando...

 

Te quedaste pensativa. Su voz, su dulce voz... era él. Te acurrucaste entre sus brazos, te empezó a entrar frío de repente. Sí, así, por arte de magia.

 

Tú: No, eso era el interruptor de la luz...

Xx: No, eso era... eso era... o-otro tipo de interruptor.

Tú: ¿Qué me dices? ¿de que me hablas?

Xx: Déjalo... Ya lo entenderás.

 

Pasaste una de tus piernas por encima de la suya por debajo de las sábanas. Quedaste encima de él mientras te hacía cosquillas en el pelo.

 

Xx: No lo intentes... -te apartó

 

Esas palabras dolieron. Cuando te ignoró te dolió aun más. Pero era uno u otro... y aquel chico que tenías a tu lado era el otro. O al menos después de lo ocurrido hace unas horas.

 

Tú: Perdóname... -musitaste

 

Se oyó un largo suspiro, no podría describir su reacción, sus gestos o su mirada porque la habitación aun seguía oscura. Sin ningún rastro de luz en ella ni el más mínimo rallo de sol entre las rendijas de las persianas. Nada.

 

Xx: No tengo que perdonarte por nada... fui un completo estúpido.

Tú: ¿por no darme el abrazo?

Xx: No, por no darme cuenta de que solo he sido el banco de la parada de tren mientras esperabas a que el tren que perdiste una vez volviera a pasar...

 

Dicho esto, se levantó y encendió la luz. Ahora sí, él. Su hoyuelo, su melena rubia, sus ojos, sus lunares de encima del labio... Tom, Tom Fletcher.

 

Tú: Tom yo no quiero que...

Tom: Déjalo... -abrió la puerta para salir

Tú: ¡No, no te vayas!

 

Él suspiro. Dejó caer su mano del pomo de la puerta y volvió a dejarlo tal y como estaba. Siguió allí presente, sin mirarte a los ojos ni un solo segundo.

 

Tú: Quiero que lo entiendas...

Tom: ¿Entender qué? ¿que siempre lo has querido a él?

Tú: No, siempre no...

Tom: Pero ahora sí.

 

Te quedaste callada y agachaste la cabeza.


Tom: No te culpo, el amor es libre, no tiene nombre...

Tú: Para mí lo eras tú

Tom: No, ___(tn) no, y lo sabes.

Tú: ¿Dudabas que te quería?

 

Se quedó en silencio.

 

Tú: Ahora ya me queda todo mucho más claro.

 

Te levantaste apretando los ojos para no soltar lágrimas y te fuiste al baño. Sí, sabías perfectamente donde estabas y eso se llama tu casa. Bueno, tu casa no, la de los chicos. En Londres. Aquella casa donde tantas cosas estaban sucediendo, aquella misma.

 

(...)

 

Dougie: ¡Buenos días! -dijo sonriente sentado en la mesa mientras daba un bocado a su magdalena

Tú: Para quien los tenga...

Dougie: ¿Qué te pasa ahora?

 

Te sentaste a su lado, entre Harry y él. Sí, el mechitas también estaba.

 

Tú: No sé en el día en que vivo -dijiste seria

 

Se escuchó a Harry descojonarse por dentro. No pudo beber de su leche, te la bebiste tú para fastidiarle. Una cosa no, pero ganas de joFASTIDIAR a Harold, no faltaban.

 

Dougie: Pues estamos en junio, acabando el mes.

Tú: Doug, no es eso... no me acuerdo de nada.

Dougie: ¿Desde que pasó lo de Danny dices?

Tú: Sí, el beso.

Harry: ¡Los besos! -acentuó el 'los'

Tú: Lo que sea, él me entiende idiota

Dougie: Pues... ___(tn) eso fue hace dos noches.

 

Pensaste e intentaste recordar lo que hiciste hace dos noches, esperabas que una imagen invadiera tu cabeza con la palabra clave bordada en negrita para más información.

 

Tú: La noche la recuerdo, he soñado con ella todas las mañanas... -miraste a la nada sonriendo como una tonta- pero...

 

Viste que Harry estaba imitando cada movimiento que hacías. Cuando ponías las manos sujetando tu barbilla y mirabas a la nada recordando esa noche en aquella habitación e incluso movía los labios repitiendo cada frase.

 

Tú: ¿Tú idolatras a Justin Bieber, chaval?

 

En ese momento descojone elemental de Pudd después de abrir los ojos y recapacitar aquella bella y hermosa frase que acabas de recitar.

 

Tú: Enanos... -te levantaste enfadada de la mesa y dejaste el vaso en el fregadero

Dougie: Eh, lo siento. Venga dime lo que me tenías que decir.

Tú: No, tranquilo.

Dougie: ¿Es Tom ahora, verdad?

 

Silencio. Fregabas el vaso y te tapaste la cara con el pelo, para que no te viera.

 

Dougie: Dos no, eso está mal visto. -intentó poner humor a la situación

Tú: Lo sé -te diste la vuelta rápidamente y te pusiste en frente de él - por eso me voy.

Dougie: ¿¡Qué?!

Tú: Os dejo Doug, me voy a centrar en... -pensaste- en...

Dougie: En Danny.

 

Silencio. Mirada abajo.

 

Tú: En mí misma...

 

Saliste pitando a tu habitación. Bueno, la que era tu habitación.

 

Sacaste la maleta de debajo de la cama y la miraste con deseo, un presentimiento de decir adiós a todo esto y a todos estos recorrió tu mente. Abriste el armario y empezaste a sacar ropas, todas y cada una de ellas con olor a Tom impregnado en su exterior. Quizás interior también, seguro. Los besos, las caricias, las mañanas entre te quieros, los paseos... Todo, Tom. El chico que cayó rendido a tus pies porque tú lo hiciste en cuanto te sonrió por la equivocación de dos teléfonos. Ahí fue cuando viste su fondo de pantalla, cuando descubriste que un mini frikazo se escondía entre su sonrisa angelical y que todas aquellas mañanas fantaseando con una precioso futuro acompañado de un hoyuelo se podría haber hecho realidad... Pero todo quedó en eso, en un verbo.

 

Tom: No lo hagas... -entró sigiloso

 

Silencio. Seguías con lo tuyo, en cuanto le viste dejaste de oler como una tonta las ropas y las echaste en la maleta sin doblar y con cierto desprecio.

 

Tom: Te quiero

 

Te paraste. Mantuviste la clavada fija en la pared, le dabas la espalda. Tus ojos se humedecieron y lentamente te fuiste dando la vuelta para mirarle. A él no le podías hacer daño.

 

Tom: Te quiero y por eso no impido que vayas a por él...

 

Te leyó la mente. Efectivamente en ese momento ibas a ver a Danny, era lo único que te podía hacer feliz.

 

Tom: Sé que con él estás feliz, que los dos nacisteis destinados a amaros eternamente y que más quisiera yo que me quisieras la mitad que lo quieres a él.

Tú: No Tom no, estás equivocado. -discrepaste

Tom: Es lo que pienso. Lo que veo...

Tú: ¡Pues así no son las cosas, Tom! -elevaste la voz- joder Tom, tú eras... la primera vez que te vi yo...

 

No te salían las palabras, se fuerte, se fuerte, se fuerte, te repetías una y otra vez a tí misma.

 

: Él es como un todo para mí, todo se basa en que llevo toda mi vida enamorada de él. Hasta que llegaste tú.

 

Silencio eterno de nuevo.

 

Tú: Pero Tom... para que nos vamos a engañar, nací destinada a contar pecas aunque... -suspiraste largo- aunque nunca dejaré de quererte.

Tom: Tranquila... nunca vas a dejar de hacerlo, dame tiempo para que puedo pensar lo mismo.

Tú: ¿Qué?

Tom: No es fácil cuando ves como tu mitad se está besando con su otra mitad y te das cuenta con tus propios ojos que esa mitad no eres tú.

 

Cerró la puerta y se fue.

 

El viento que entró por las ventanas acarició suave y fugaz tus mejillas heladas, tu pelo volaba haciendo ondas por la corriente y tus ojos se fundieron en un mar de lágrimas del que no se podía salir.

 

Te quitaste el pijama y te pusiste unos vaqueros con una camiseta básica de tirantes azul marino, botas y un gorro que te tapara al menos la mitad de la cara, la gente no tenía porque ver a la depresión en persona.

 

Tú: Pues pienso estar besando pecas toda mi vida -diste un portazo a la puerta y saliste a la calle

 

Xx: ¿A dónde la llevo señorita?

Tú: Al hospital...

 

Pd: ¿A que era una mierdad? vessssssssssssssss... en cualquier caso, para compensar http://sharingtheview.metroblog.com/ ¡os adoro! pero bueno, lo sabiais y eso. Gracias por leer hamijos :3

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¡NUEVO FIC EN PROCESO! NECESITO VUESTRA AYUDA

¿Cómo os gustaría que fuera, en primera o en segunda persona?

LEED LEED LEED*-*

Hola bella gente, aká la Babel. Os digo, aquí http://longwaytogo.metroblog.com/ hay una cosa muy bonita. Con Jones. De @gemma_noworries y de mi. ¿Si? Pues eso, que si os quereis morir de amor y eso que nos leais. Un beso y sus quiero musho demasiao'.

LA DECISIÓN FINAL (ya está decidido pero opinar)

¿Con quién quereis que se quede la weirda al final?

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OPINIONES.

¿Qué os parece de momento el fic?

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Tú.

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Lucía.

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Danny Jones

Danny Jones

Tom Fletcher!

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Dougie Poynter.

Dougie Poynter.

Harry Judd :)

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