Sí. Es el final... La semana que viene tendréis epílogo y agradecimientos. Me lo tenía que currar, no he dejado de llorar escribiendo esto... No me pienso enrollar, pues la semana que viene os pienso hacer una cosa. Sí, a tí. A la que lees esto todos los viernes. Tú que estás pegada al ordenador leyendo mis líneas, lo que empezó con un simple desahogo de mi vida. Se ha convertido en esto... Hoy te voy a dar las gracias, pero no van a tener comparación con las de la próxima semana. Así que aquí tenéis el último capítulo. Con el que he llorado mares. Nada de esto hubiera pasado si no hubiera sido por vosotras. Así que si por mi fuera os daría las gracias una por una en persona, iría con galletas y globos, así como dato. Que eso, que aquí tenéis. La semana que viene vuelvo a estar por este metroblog por última vez... no me podía despedir tan facilmente... Os quiero.
Que insignificantes somos... La última mota de polvo del mueble de la esquina se nos queda bastante corta.
Pero lo que más me preocupa es la felicidad, que aún no he aprendido su verdadera definición después de todos estos años aprendiendo a caminar.
Llegué a la conclusión de que nací para ser vencida. Que no he tenido el valor suficiente para pensar que si ya he aprendido a caminar, aprendamos a correr. Que si ya he aprendido a nadar, aprendamos a volar. Yo dejé que algo tan absurdo como es el amor me cortara las alas, por eso ahora mismo no puedo sentir las cosas que ahora mismo tú estás sintiendo. Tenemos diferentes horizontes, pero te puedo asegurar, sin equivocarme, que ahora mismo el mío es el horizonte al que más amo en este mundo dividido. Y que si todo esto es una pesadilla, por muy extraño que parezca, no quiero que se acabe.
Danny: Se me está rompiendo el alma ahora mismo, te lo juro...
Tú: No mires, Danny...
Se metió entre tus brazos, estaba temblando y muerto en pena. ¿Adivináis? Hoy todo el mundo se está despidiendo de vosotros por última vez.
El negro abundaba entre todas aquellas almas en vida que ahí abajo distinguíais. Sus mejillas eran charcos de lágrimas, la angustia se palpaba incluso desde la nube más alta donde estabais sentados viéndolo todo. Era bastante surrealista todo lo que teníais que digerir, presentes en vuestro propio funeral, cogidos de la mano ahora más fuerte que nunca... pero sin vida.
Tú: Lucía se acaba de desmayar...
Danny: Ahora no mires tú... -te tapó los ojos y te besó la frente
Tú: Jamás dejaré de preguntarme porqué... -te acomodaste entre sus brazos
Danny: Estábamos destinados, eso no lo elegimos nosotros...
Suspiraste. Largo suspiro, quizás demasiado exagerado. Las lágrimas te estaban pudiendo, los besos tranquilizantes en tu cabeza de Danny no eran suficientes para saciar toda la pena acumulada. Se acababa, sin adiós ni despedida.
Los llantos allí abajo no acabaron, todo estaba húmedo y angustioso. La imagen era demasiado para vosotros, decidisteis cambiar la vista y ver lo bonito que era todo desde allí arriba.
Danny: Ven...
Tú: ¿A dónde?
Danny: Coge mi mano
Te cogiste a sus manos frías y completamente pecosas y te dejaste llevar, a dónde parte de tu vida te estaba llevando de la mano. Te sentías segura y cada nube saltada era un dulce camino recorrido.
Tú: ¿A dónde vamos?
Danny: Agárrate fuerte.
En ese momento saltasteis al vacío, la nube quedó deshabitada, pues vuestros pies ya no estaban en ella. Sentías el aire en la cara, como se metía lentamente por tus orejas y tuviste que cerrar los ojos para que no te molestara. Te diste cuenta de que aún seguías cogida de su mano, y fueron pocos los minutos en los que estuvisteis sin suelo bajo vuestros pies, pero fue increíble.
Tú: No lo vuelvas a hacer más.
Danny: Es una pasada, yo lo aprendí el otro día.
Tú: ¡Nos hemos tirado desde nuestra nube hasta el suelo y no he notado el golpe!
Danny: Ventajas de ser así...
Tú: Pues estate atento...
Diste dos o tres pasos hacia atrás. Cogiste carrerilla y comenzaste a correr con todas tus ganas. ¿Delante de ti? Un árbol. Árbol que atravesaste por arte de magia ante la atenta mirada de Danny.
Danny: Principiante... -bufó
Tú: Cállate idiota, no me cortes la motivación
Fuiste corriendo hacia él para pegarle un cate, pero los esfuerzos fueron absurdos. Era como tocar polvo, como humo entre la atmósfera, invisible.
Tú: Juegas con ventaja
Danny: Aún no has aprendido a tocar cosas
Tú: ¿Se puede?
Danny: Al principio cuesta, pero luego sí
Tú: Pues enséñame
Danny: ¿A qué? ¿A tocar?
Tú: No idiota, a mear ¿pues a qué va a ser?
Él se rió. Sonrió de medio lado y sin quererlo, le pudiste leer el pensamiento.
Tú: ¡Danny quita esa imagen de la cabeza ahora mismo!
Danny: Me has dicho que te enseñe a tocar, ¿no?
Tú: Pero para pegarte, no para... para... -te empezaste a reír
Danny: Soy tonto, se me ha olvidado enseñar a eso
Tú: Juegas con ventaja de nuevo, tú puedes tocar y yo no, ¿no?
Volvió a repetirse la misma imagen en su cabeza, pero al contrario.
Danny: Ahí lo vas cogiendo...
Tú: Danny tío, eres un guarro
Danny: Dos palabras....
Se acercó a tus labios y los acarició con la punta se sus dedos. Abrió un poco los labios y notaste su aliento en tu pecho.
Danny: Sexo fantasma
Saliste de entre sus brazos rápidamente. ¿Un fantasma también podía.....? Esto va a estar divertido.
Tú: Ponte serio
Danny: Lo estoy
Tú: ¿Seguro?
Danny: No
Tú: Tonto
Danny: ¿Quieres acercarte, verdad?
Tú: Deja de leerme la mente....
Pues sí, lo único que querías era estar con ellos. Ausente, pero estar. Querías gritarle con todas tus fuerzas a Lucía que allí donde estás, la estabas protegiendo, aunque no te escuchara. Decirle a Tom lo mucho que lo sientes, poder sentir su calor por última vez... Darle las gracias a Dougie... poder llorar por última vez entre sus brazos, despedirte de él como se merece, aconsejarle en todo lo que pudieras, explicarle que la vida solo está hecha de inconvenientes, pero que la felicidad está donde menos te lo esperas, o si no que te lo dijeran a ti. Pero sobre todo decirle a todos y cada uno de los presentes lo mucho que los querías.
Corristeis, te sentaste en la espalda de Danny y dejaste que te llevara medio volando cual escena de Crepúsculo.
Tú: Hola señor Cullen -le besaste la mejilla mientras corría
Danny: Yo no muerdo
Tú: Que desilusión...
Danny: Pero por ti aprendo
Se llevó otro de tus besos en la mejilla mientras corría.
Llegasteis a donde estaban todos. Danny te bajó de su espalda y no reaccionaste. De pequeña lo habrías dado todo por poder ser invisible, o al menos por unos minutos, pero ahora que lo eres y aún más insignificante que cualquier conjuro mágico de invisibilidad, te das cuenta de que no es tan divertido como parece.
Un escalofrío te recorrió el cuerpo cuando Danny puso una de sus manos en tus caderas para tranquilizarte. Estaba frío y te asustaste, pues nada en este asqueroso mundo rodeada de nubes podría tocar tu minúsculo cuerpo. Todos menos Danny, que agachaba la cabeza para no percatarse de aquello que teníamos delante.
Dos cajas grandes, mejor llamadas ataúdes, eran el centro de atención de todos los presentes. Estaban unidas, solo les diferenciaba la fecha de nacimiento y los nombres. La fecha de la defunción era exactamente la misma.
Tú: No me lo puedo creer...
Danny: ¿Qué ocurre?
Tú: Morí el mismo día que tú...
Danny: Escasas horas después
Te quedaste paralizada sin saber que decir. Notabas como el viento te era indiferente y que solo notabas la mano de Danny pegada a tus caderas. ¿Por qué ha tenido que pasar todo esto? ¿Por qué estabas destinada a morir a los pies de su cama? Jamás pudiste llegar a pensar que el destino te jugara las cartas de esta manera, pero vuelves a insistir en que la felicidad es algo que crees que aun está por llegar. Si no te ha servido en el otro mundo, ¿por qué no iba a funcionar en éste?
Te acercaste a Lucía rápidamente, la veías llorando en los brazos de David. Su rostro estaba completamente tapado con unas gafas de sol enormes. Aquellas que le tiraste sin querer una mañana al suelo.
Tú: Lucía... para, por favor. Estoy aquí...
Danny se te acercó, no paraba de repetir lo absurdo que era, pero sus palabras eran invisibles para ti en ese momento, al igual que vosotros para todos aquellos presentes sin parar de llorar.
Tú: Estoy aquí, no me he ido, jamás lo haré... al menos no de ti...-agachaste la cabeza y te armaste de valor para seguir hablando a pesar de su ignorancia- quiero decirte que has sido la persona más imprescindible de mi vida. Que cada mañana contigo era una carga de energía y de fuerza para seguir soportándolo todo... Te he querido más que a nadie en este mundo, para mí has sido más que mi madre... has sido no solo mi mano derecha, si no todo mi cuerpo y mi ser... Una madre es algo de lo que jamás supe su significado, hasta que te conocí a ti.
Danny te dejó de tocar para darse la vuelta y poder echar sus lágrimas tranquilo. Estaba emocionado. Demasiado. Pero aun no te ganaba en lágrimas en las mejillas.
Tú: Allá donde esté, allá donde vaya, cualquier movimiento, cualquiera palabra será gracias a ti. Si no fuera por ti ahora mismo... ahora mismo no hubiera tenido las fuerzas de seguir viviendo tanto tiempo. He crecido contigo, me has enseñado a caminar y a ponerme las alas, pero nunca supe echar a volar... Perdóname. Créeme que no lo hacía con mala intención, que me arrepiento de cada palabra inadecuada, de cada brazo levantado, amenazas, lo que sea. Me arrepiento de no haberte tratado como la madre, amiga, hermana, brazo derecho que tú has sido para mi.
Lucía se retiró de donde estaban todos, había roto a llorar más de lo previsto y David la tuvo que alejar del lugar. En ningún momento se habían cruzado vuestras miradas, ignoró cada movimiento, cada lágrima y cada palabra que dijiste. No existías. Esto te lo había confirmado aún más de lo previsto.
Echaste la mirada atrás, le viste apartado respetando tu intimidad, con dos lagrimones en sus ojos, bastante emocionado.
Corriste hacia él. Le abrazaste todo lo que pudiste y lloraste aún más en su hombro. Él lo hacía contigo.
Danny: Tranquila... ella sabe de sobra todo lo que ha sido para ti.
Tú: No Danny... no lo sabes, he sido muy desagradecida y eso no lo puede negar nadie.
Danny: Yo si lo sé... me pasaba las tardes con ella.
Tú: ¿Y qué te decía?
Danny: Estaba muy orgullosa de ti...
No consiguió decir nada más. Te apretó contra su cuerpo y volvisteis a llorar juntos mientras os abrazabais. Acariciabas las pecas de su nuca, todas mojadas por lágrimas.
Danny: Allá donde vayamos... donde nos depare el destino... la protegeremos.
Tú: Porque se lo merece... más que ninguna otra persona en este mundo.
Abrazo. Cálido abrazo.
Tú: Hoy es el día, ¿verdad? -interrumpiste el cariñoso abrazo
Danny: Sí, creo que tienes que saber la explicación de todo esto
Tú: Necesito saber porqué estoy aquí...
Danny: Pero yo no soy quien para decírtelo
Tú: ¿Y entonces quién?
Danny: Alguien mucho mejor que yo...
Te llevó de nuevo en su espalda, llegasteis hasta un inmenso césped mojado. Os tumbasteis sobre él sin notar el frío en vuestras espaldas.
Él tendió un sobre. En él, innumerables cartas. Cada una con distinto tipo de grosor en el folio, muy arrugadas, debían de ser antiquísimas. Todas coincidían en el mismo tipo de escritura. Algunas letras se volvían ilegibles, la tinta después del tiempo había desaparecido. Pero aún así, crees que lo ibas a poder leer.
Tú: ¿Y esto?
Danny: Empieza
Tú: No me va a dar tiempo a leer todo est....
Danny: Shh -tapó tus labios con su dedo índice y lo terminó con un dulce beso- tenemos todo el tiempo del mundo.
Sonreíste y le devolviste el pico con timidez. Te llevaste las manos a la frente y limpiaste el sudor que corría levemente por ella. ¿Leer? Vamos a ello.
‘'Cuando el destino es cruel con nuestros insignificantes cuerpos, huimos a llorar en la esquina más apartada. Cuando las cosas van redondas, nos subimos a la cuesta más alta para ver lo pequeño que se ve el mundo, pero cuando nos ocurre lo más inesperado, cerramos fuertemente los ojos. Hasta que un día te das cuenta de que lo único que ha pasado es que la gran torre en la que estábamos subidos en todo lo alto, se ha derrumbado.
Tú tocaste la nube con la punta de tus dedos, comenzó a llover y te resguardaste en la esquina equivocada. Estuviste feliz por estar segura allí donde estabas, olvidándote de la nube deshecha, sin acordarte de tu verdadera razón de sonrisa, como aquella nube lo era para ti.
Cuando paró el diluvio y un sol resplandeciente deslumbraba tus pequeños ojos miel, la viste. Volviste a ver a la misma nube, aquella con la que habías pasado tan buenos recuerdos, aquella de la que te habías caído millones de veces y estabas segura de que volverías a hacerlo. Lo que tú no sabías es que esa nube se ha ido dañando con el paso del tiempo... El destino es cruel, por eso él huyó a su esquina y se encontró con el vacío. La soledad fue su mejor amiga durante un tiempo y jamás pensó que volvería a tenerte entre sus brazos de algodón. ¿Qué pasó? Que empezó a escalar peldaños para sentirse feliz. Poco a poco consiguió reunir todos sus cachitos destrozados a causa de la fuerte lluvia, hasta que consiguió volver a ser la que desde un principio fue. Y caíste rendida ante semejanza belleza, aquella que alumbraba tus mañanas diariamente. La misma que se apoderó de tu pequeño corazón, que aunque en la ignorancia y el anonimato, aún seguías amando.
Como todo ciclo, volvió a su principio, la nube volvió a destrozarse en pedacitos, esta vez mucho más pequeños. Simplemente había una pequeña diferencia entre el transcurso anterior y el de ahora nuevo: te ataste sin querer una pequeña cuerda que hacía que en cada pedacito en que la nube se destrozaba, tu cuerpo se fuera haciendo más y más pequeño.... Incluso llegando a poder hacer que tú también desaparecieras...
Hoy la nube solo es una gota de agua en un inmenso mar. Ya no hay rastro de ella. Pero aun así, la gota de agua estaba feliz... Y tú tienes que saber la razón de ello más que nadie en este mundo tan diferente. Mira a tu alrededor y busca a tu gota de agua, ¿qué ves?
Exacto... lo ves a él''
Dejaste caer la nota al suelo mojado por la lluvia. Mirabas un punto fijo sin horizonte, escuchaste su voz y notaste su mano en tu hombro, preocupado.
Te limpiaste con delicadeza las dos lágrimas que invadían tus ojos, notaste como tu mano no paraba de temblar y el frío se apoderaba de tu cuerpo sin vida. Pero reaccionaste como mejor lo pudiste hacer...
Tú: Ven... -susurraste y te diste la vuelta
Ahora que lo tenías frente a frente solo se te ocurría hacer una cosa... Besarlo. Cogiste sus dos mejillas con la máxima delicadeza entre tus manos temblorosas, acercaste con cierta brusquedad tus labios a los suyos y comenzaste a hacer lo único para lo que habías nacido, morir besándolo.
Besándolo como si no hubiera mañana. Ignorando que teníais toda una vida por delante para demostrar vuestro amor. Llorando entre sus mejillas, juntando sentimientos en cuatro labios unidos que jamás dejaran de despegarse.
Danny: Me ha pillado de sorpresa... -acarició tus labios
Tú: Calla y sigue....
Desgastasteis vuestros labios a pesar de la lluvia que caía, nunca llegaste a saber lo bonito que resultaba ser un beso bajo la lluvia. Y tenía que ser ahora una vez muerta...
Un rallo calló sobre el césped. Millones de hojas del árbol que os resguardaba un poco más de la fuerte tormenta comenzaron a caer por encima de vosotros.
Danny: Ya voy, ya voy... -dijo apartándose de tus labios
Tú: Danny, ¿con quién hablas?
Danny: Es ella...
Tú: ¿Quién ella?
Danny: La persona que quiere que sigas leyendo
Te sacó otra carta. Casi del mismo tamaño que la anterior, mojada debido al agua que caía, pero legible a la misma vez.
Tú: ¿Otra?
Danny: Ella manda -miró al alto cielo
No se te venía una ligera idea a la cabeza de quien podría ser el o la causante de todas estas cartas que a base de metáforas, juntaban todos los cachitos de tu vida en un perfecto orden.
Te humedeciste los labios, dispuesta a leer esta vez en voz alta. Para que Danny escuchara todo esto, para que se diera cuenta de que sea quien sea la que lo haya escrito, tenía toda la razón del mundo. La soga a la que estabas agarrada ha hecho que fallezcas en los pies de su cama cuando él dio sus últimos pestañeos antes de morir.
''No había día en el que no pensaras en él, no había momento en el que no te pintaras una simple peca en alguna parte de tu cuerpo. Estabas obsesionada, porque dudo que supieras el significado de enamorarse con esa escasa edad, aunque muchos de tus intentos para convencerme de que sí lo estabas me hacían verdaderamente pensar si el amor llegó precoz a las puertas de tu casa.
Cada día me levantaba temprano solo para verte coger dos trenzas mientras cantabas pensando en él. El momento en el que llegabas a casa para contármelo todo, el momento en el que él también me lo contaba y coincidíais en terminar vuestra explicación o anécdota del día con un 'le quiero' o 'la quiero'.
Nunca tuve la más mínima duda de que algo de esto acabaría pasando y he vuelto a ganar. Estaba completamente segura de que lo vuestro no era un 'hasta que la muerte nos separe' esta historia no podía acabar como cualquier historia de amor de calle. Las malas lenguas me dijeron que esto era imposible, pero el hecho de que tú estés leyendo esta humilde carta en este momento me hace tener que corregirles.
Míralo, mírate... Solo quiero que acabéis esto como mejor sabéis hacer. He puesto la mano en el fuego porque esto ocurriera y nada me haría más feliz que ver uno de vuestros besos allá donde estoy. O estemos... ''
Cálidos eran tus labios, pues no pudiste leer la última palabra de la carta que ya le estabas besando. La rabia te pudo y tiraste la carta al suelo, como la anterior. Tus dos manos se quedaron libres y fueron a parar en sus mejillas, junto con las suyas por encima. Notabas su calor dentro de tu cuerpo, juntasteis dos lágrimas que cayeron por vuestros rostros mojados. Abriste un poco los ojos y le viste llorar. Dejaste que tu propio instinto se apoderara de ti y te tiraste encima de su cuerpo.
Sus dos manos agarraban tu nuca, separasteis vuestros labios y una sonrisa entre lágrimas salió disparada cual flechas de Cupido. Todo era demasiado bonito, rozaba la perfección.
Tú: No te noto tanto como lo hacía cuando respiraba...
Danny: Yo tampoco, pero me puedo acostumbrar a esto
Tú: Multiplica mis ganas de besarte por las que te quiero... aunque no lo notes quizá te hagas una idea.
Danny: Si multiplico todas esas veces por un ocho tumbado quizá llegues a la mitad de lo que quiero que notes tú.
Y de nuevo el árbol se movió tanto que vuestros cabellos se quedaron completamente repleto de hojas mojadas. Otro rayo calló en el césped, las nubes oscurecieron y la tormenta se fue volviendo cada vez más fuerte. Casi tanto como tú por las mañanas cuando lo veías sonreír.
Fuerza, admiración, adoración, felicidad, seguridad, amistad... amor. Ganas de pasar el resto de tu vida entre sus brazos.
Danny: ¿Te haces ya una ligera idea de todo?
Tú: Más o menos... pero necesito seguir leyendo
Danny: Espera... -sacó una pequeña caja de su bolsillo derecho
Tú: ¡Ala, Danny pero si eso es....!
Danny: Shhh... -se volvió a repetir la acción de su dedo en tus labios
Al ver que por poco comenzaste a llorar haciéndote la ligera idea de quien era el autor o autora de esas cartas, Danny te limpió los ojos húmedos con el dedo índice. Evitando así que te resultara imposible seguir leyendo...
''Sería bastante cruel que te deseara un destino como este una persona como yo, pero cualquiera que te haya hecho esto no encontraba otra opción, y aunque ahora te resulte extraño, no te exaltes, no pienses en negativo, no hundas la tormenta más de lo que está... Simplemente no abras los ojos y sigue soñando, aunque lo que estés viviendo no sea un sueño, aunque todo lo que pase está pasando de verdad, pero quizá la experiencia o quizá la sabiduría me hacen aconsejarte de que pienses que un día te levantarás de la cama asustada, recordando la pesadilla que has tenido. Así te resultará todo más ameno... La carga que hay que soportar quizá baje de peso. ''
Tú: Dame otra, por favor... -te limpiaste las lágrimas con la manga de su chaqueta
Danny: ¿Ésta?
Tú: Por ejemplo...
Danny: Creo que es la última
Tú: ¿Ya?
Danny: Sí, las demás creo que no tienen nada que ver con esto.
Y comenzaste a leer de nuevo.
''Lo vi... desde la misma perspectiva que tú estás viendo todo ahora mismo. Vi como llorabas, estaba a tu lado cuando tu suelo se hizo mar de lágrimas, pero no te percataste de ello. Creo que ahora sientes lo que yo sentía al verte sufrir y no poder hacer nada para solucionarlo, no porque no quisiera, si no porque no podía...
Me lo llevé entre mis brazos antes de que cualquiera se lo llevase antes, estuve pendiente de vosotros dos hasta que por fin, os veo juntos en este extraño y complicado mundo negro.
Solo quiero que sepas que incluso en el momento en el que él se debatía en la angustiosa batalla entre la vida y muerte, él no paraba de preguntar por ti. Jamás me llegué a creer lo que me decías a la hora de la comida sobre lo que él era para ti. Jamás me llegué a creer todos tus 'le quiero más que a nadie', pero incluso los más sabios se equivocan, así que rectifico. Habéis nacido enamoraros. El destino jamás se equivoca... y el corazón nunca miente.
Paraste de leer para mirarle. Estaba comiéndose de nuevo sus uñas, esperando sin prisas y sin hacer ruido a que terminaras de leer. El beso le pilló por sorpresa, pero fue bien recibido.
Tú: Danny, no se lo creía...
Danny: ¿El qué?
Tú: Que te quería... más que a nadie en este mundo
Un último beso que zanjara estas bellas y hermosas palabras y continuaste leyendo.
''Me he encargado de que todo vaya genial allí abajo. Me las he apañado como he podido para que los del otro mundo estuvieran completamente informados de todo lo que había pasado. No, aún no he inventado la varita mágica que haga una línea para pasar de un mundo a otro, pero, si he podido hacer que tengáis el final que verdaderamente se merece vuestra historia, ¿por qué no voy a poder hacer que todo el mundo sepa de ella? Algún día, será recordada en todo el mundo, se las enseñarán a los adolescentes del siglo siguiente y todos cantarán 'Not Alone' acordándose de vosotros. Pero tranquilos, alguien ha encontrado la letra de esa canción y sabe perfectamente lo que hacer con ella.
Dicho esto, creo que he terminado de dar mis explicaciones. Voy a volver a vigilar a los gatos de la tercera nube, cuando estés preparada para volver a reencontrarte conmigo, solo tienes que gritar mi nombre.
Me despediría con un te quiero. Pero antes he de hacerte la idea de todo lo que has demostrado ser durante este tiempo...
Cariño, mírate en los ojos azules de tu media vida. Cierra fuertemente los ojos y visualiza a una niña convertida en mujer. En una mujer sabia, fuerte, inteligente, madura, con carácter, humilde, maravillosa, que sabe lo que quiere, que dice lo que piensa, que ha dicho 'basta' de la manera más bonita del mundo... enamorada.
Y ahora sí, sobra decir que te quiero...''
Dejaste la carta caer...
Te levantaste y viste que Danny había desaparecido. Aún podías olerlo, lo notabas cerca de ti, pero tus ojos eran incapaz de visualizarle.
Algo te cogió de la cintura, agarrándote fuerte de las manos a la vez e hizo que al instante dejaras de estar en el mismo sitio en el que estás. Transportándote hasta un lugar bastante conocido por vosotros dos...
Tú: Danny, aparece
Danny: No, aún no...
Tú: Es que no veo nada
Danny: Ahí está la gracia, te estoy tapando los ojos
Sonreíste de medio lado. Al instante, tus ojos volvieron a estar libres. Les costó volver a entrar en trance, pues era demasiado increíble que estuvierais ahí de nuevo... Juntos.
Tú: ¡Danny no me lo puedo creer esto es....!
Danny: Grita su nombre
Tú: ¿Qué?
Danny: Vamos, grita su nombre -volvió a insistir
Tú: Danny no estoy preparada
Danny: Escúchame, confía en mi -colocó sus manos en tus hombros y te miró fijamente
Cogiste aire y agachaste la mirada. ¿Estabas realmente preparada? No, pero pasara lo que pasara, estabas junto a él. Y quieras o no, eso te hace sentir segura. Más que eso.
Dispuesta a gritar el nombre de la persona autora de las cartas, le cogiste las manos a Danny. Faltaron segundos para derrumbarte del nerviosismo, pero los dedos índices del pecoso masajeando los tuyos unidos eran una buena medicina.
Tú: A... Abu... Abuela... ¿estás ahí?
Lágrimas disparadas. Un Danny más tranquilizador que nunca y... un viento que resoplaba con fuerza, como empujándote hacia él.
Danny: Es ella...
Sonrió. Miró por todas las partes de la clase en la que estabais. ¿Se me olvidó comentarlo? Danny te había llevado al mismo sitio donde ese pequeño 7 comenzó... aquella esquina peculiar en la que nunca habías estado y por eso Danny no te encontró a la primera. Aquella esquina en la que dos enanos recién salidos del pañal, decidieran ser novios. Dulces y adorables novios.
Tú: Abuela... ¿eres tú?
La fuerza del viento incrementó. Vuestros cabellos se encresparon. La ventana abierta de la clase comenzó a moverse, estaba abierta. Los cristales empañados hacían bajos ruidos que percibíais debido al silencio que se hizo al realizar esa frase.
Algo empezó a ser legible en los cristales empañados de las ventanas.
''Bésala''
Os mirasteis. Y las manos de Danny se posaron en tus mejillas para pegarte a sus labios. El tiempo se detenía cada vez que esto pasaba. Magia.
''Hazlo Danny... tú puedes''
Volvió a ser legible en el cristal esa frase. ¿Qué pasaba? Danny volvió a sacar la misma caja que había sacado minutos atrás. Se mordió las uñas y acarició el pelo.
Estaba nervioso, pero empezó a hablar...
Danny: Iba a decirte lo importante que resultas ser en mi vida... pero ya la he perdido. Iba a decirte que te necesito para seguir respirando... pero ya no respiro. Iba a declararme con muchos te quiero, con un trozo de papel en el que pusiera un 'para siempre'... pero el tiempo ha escrito ese papel antes que yo. Iba a sacar una caja con un 'hasta que la muerte nos separe'... pero ni la muerte ha podido separarnos. Ya no me queda nada más que hacer, porque tengo todo lo que quería para poder seguir sonriendo... una eternidad a tu lado.
El mismo viento volvió a soplar aun más fuerte. Un corazón con un 'estoy orgullosa de vosotros' se reflejó en el cristal. Danny se arrodilló y abrió esa misma caja. Pero, para tu sorpresa, no había anillo valioso en su interior. No había ningún tipo de joya, objeto valioso, ni nada por el estilo... solo había aire.
Danny: Antes de morir me propuse intentar que te casaras conmigo... Cuando era pequeño y supe lo que eso significaba no dejaba de pensar en ti. Ahora que soy más mayor pienso que he perdido toda mi vida en intentarlo, porque esa cuerda invisible que nos une es mucho más fuerte que cualquier anillo. Así que dime...
Cerró la caja.
Danny: ¿Quieres pasar la eternidad junto a mi?
Un sello, un movimiento, un motivo para caer entre sus brazos, ser feliz de la manera más absurda, enamorarte, darte cuenta de lo insignificante que es el mundo, llorar, volver a llorar, cerrar los ojos, ver un mundo mejor, ser diferente, pensar diferente, esperar que el mundo baje a por nosotros, ocultar el regalo más preciado que tenemos entre nuestros brazos, seguir viendo la vida sin depender de nadie, besar la cuerda que nos une, nacer para morir, morir para querer.
Caes sobre sus brazos y unos acordes comienzan a sonar... Lo sabes, lo intuyes, lo palpas, lo sientes... es ‘Not Alone'... salida de la nada, como viento soplando en la arena, movimientos frágiles, sonido silencioso... caes. Y los ojos nos impiden que nos veamos.
Descendemos de sol a sombra en menos de dos segundos. Pasamos de calor a frío en apenas tres milésimas, se nos acabó el tiempo. Hay que decir adiós.
Me agarras fuertemente la mano, una tormenta rompe los cristales en pedacitos, las nubes se caen a pedazos. La que fuera la nuestra ahora mismo estaba delante de nuestras narices. Quedamos completamente boca arriba en el frío suelo de aquella esquina de la clase donde empezó todo. No consigues moverte, pero él saca fuerzas y con la mano libre te tuerce la cabeza para que le mires.
El tiempo fantasma se agota, habéis decidido morir juntos antes que a vivir separados. La tierra cae y el mismo túnel negro de hace incontable el tiempo, vuelve hacia vosotros.
Vuestras manos hacen fuerzas las unas contra las otras. Una de las ráfagas de viento consigue traer una nota y dejarla justo en medio de nuestros cuerpos desvanecidos. Se abre por arte de magia y Danny la sujeta entre sus manos temblorosas.
Estaba escrita medio en garabatos, una de color rosa y otra color azul. Una letra de una chica de infantil y un chico del mismo. Pero a pesar de las diferencias, el mensaje resultaba ser el mismo...
‘'Quiero estar toda mi vida agarrada de tu mano para contarte las manchitas, así podría dibujar a los muñecos con una gran sonrisa feliz''
‘'No te voy a dejar nunca jamás... Me iré al cielo contigo de la mano y podré decirte millones de veces lo guapa que estás entre las nubes''
‘'Te quiero...''
‘'Para siempre...''